La libreta

La compré el año pasado antes de irme de vacaciones a Polonia, por si tenía que apuntar algo. En un chino, claro. Y como casi no la utilicé, pues me la he traído a Brno, ella me ha salido viajera también. En ella apunté los teléfonos que me hacían falta al llegar, las direcciones, las reservas del vuelo de mi hermana y A.; y tengo apuntadas algunas recetas para la thermomix, claro, como garbanzos con chorizo, salmorejo cordobés, o como hacer una estupenda carbonara. También tengo apuntados algunos teléfonos y claves de las miles de cosas que estoy apuntado en internet. Y como le tengo tanto cariño, también la he usado para tomar los apuntes en la formación. Y hacer dibujitos cuando no me enteraba de nada, o me aburría, o el formador no decía nada. Cuando los compañeros la han visto, pues, como no podía ser de otra manera, ha causado sensación. Es que no hay otra igual, todos con sus libretas tan formales, de tamaño folio la mayoría.
Yo es que no podía pasar sin Paula, María, Andrea y Lucía, mis “modern girls”. Ellas han iluminado mi camino.
Al final me voy a tener que comprar unos zapatos sin cordones. Ayer, Z. y yo fuimos de nuevo al mini-piso a dar la señal y acordar con la señora y la inquilina actual, cuando me mudaba. Pues otra vez a quitarnos los zapatos. Pero es que además, luego hemos ido a ver una habitación para ella y otra vez sin zapatos. Dos veces hoy, y con calcetines negros. Pues nada, a comprarme unos zapatos sin cordones y calcetines de diseño, qué se le va a hacer. Si ya lo dicen las madres, la ropa interior siempre limpia, nunca se sabe si te tienen que ingresar o algo. Aquí: calcetines siempre limpios, sin agujeros y bonitos.
Resulta que de donde yo voy a tener el piso y hasta donde fuimos a ver la habitación hay un buen trecho…en autobús. Lo malo del asunto es que ella había mirado la ruta saliendo desde el trabajo, no desde mi nueva casa. Y claro, hemos tenido que improvisarla. Nos hemos montado en un trolebús que a ella le sonaba que tenía que coger, pero que no estaba muy segura. Sabía que el 44 paraba por aquella zona, y que era uno de los que había que coger. Así que allí me tienes a mí mirando por la ventana del trolebús para ver si distinguía el número de los que paraban en la siguiente parada. Hemos tenido suerte, el 26 paraba en una de ellas…el destino, que es caprichoso.
Que el tabaco mata, lo sabe todo el mundo, además lo pone en las cajetillas (en España lo pone así, aquí algo más raro). Lo que no todo el mundo sabe es que mata…de frío. Como no se puede fumar en el edificio, han habilitado una terraza en la tercera planta para los fumadores. Pero terraza terraza, sin techo ni protección ninguna. Y con unos vientos no precisamente calientes. Allí vamos con el café de máquina a fumar. Y claro, el café se enfría en un momento, la nariz se hiela y no te sientes los pies. Vamos, que no va a dar tiempo a morir de cáncer de pulmón. Antes muerto por congelación, eso sí, congelación natural, sin tecnología de por medio.

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Una respuesta a La libreta

  1. Zeltia dijo:

    eso de la ropa interior también lo decía mi madre.parece que las madres gallegas y las andaluzas tienen puntos en común.no parece mala idea lo de descalzarse, porque eso de pasear toda la mierda que traes de la calle por tu suelo…imagino que con tanto frio las casas serán calentitas.y lo de que os maten de frío a los fumadores me parece muy bien, espero que ya lo hayas dejado!!Yo lo dejé el 1 de enero de 2000 quería que fuera un númnero redondo.

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