El tranvía y más policía

Como todo el mundo sabe, no tengo un ciber cerca, con lo cual me cuesta más trabajo actualizar el blog. Pero no he desaparecido, continuaré al pie del cañón. En esta entrada está la del domingo, que entre una cosa y otra no la puede subir. Pero no pasa nada, ya está aquí. Por cierto, como ya he dicho, este pais es moderno para algunas cosas…¡y estoy en una lavandería! “Washclub” se llama, muy apropiadamente. Evidentemente no tengo lavaradora, y de momento, no voy a comprar una. El lavado cuesta 120kc incluyendo una bebida mientras esperas. La verdad que el sitio es algo cutre, pero bueno, también tendré que investigar las lavanderías de la ciudad…¡se me van acumulando las investigaciones!
La clase de checo fue imposible; y no porque no se pudiera dar, sino por la pronunciación de algunas letras; sí, las consonantes con acentos. Poco a poco lo conseguiré.
Tengo fijación por la policía. Tercer incidente en un mes en la R.Checa. Esta mañana he ido a trabajar en el coche, porque tenía que traerme la ropa para lavarla y el portátil. Pues nada, en una calle que ya he cogido varias veces, sale un policía y me hace las señales inequívocas de que aparcara. Yo, respetuoso de la ley, obedezco. Y me dice, en una mezcla de idiomas extraña, ¿españelsco? (así lo pronunciaríamos nosotros, claro, se escribe bastantes diferente, con sus acentitos). Sí, Spain, digo yo. Y según creí entender, que no lo puedo asegurar, aquel sentido estaba prohibido para coches, sólo para tranvías…¿y los que están aparcados aquí’ pensé yo, claro. Y el policía decía, “túnel, túnel”…así que saco mi mapa, y le señalo lo que yo había hecho con el coche, y le digo “no?” con el dedo. Y señalo la vuelta que tendría que haber cogido, por el túnel claro. Y él, “yes, yes”. Por supuesto, antes de todo esto me había pedido toda la documentación que le pareció conveniente, porque el DNI no le pareció bastante. Menos mal que llevaba el pasaporte. Total de la clase de lenguaje corporal: 1000 kc…empecé bien el día.
Cuando llegue a casa voy a hacerle unas fotos a las multas e incidencias, y las pondré en la próxima entrada. Como prueba fehaciente de mis desdichas policiales. Si es que creo haber equivocado mi profesión…y lo peor de todo, es que el policía no era guapo, ¡ya es mala suerte!
22/09/2008
Ya estoy en mi pisito. Ahora me toca sacar la maruja que llevo dentro y hacer de esto un hogar, así que tendré que hacer más de una visita a Ikea; aunque no es santo de mi devoción, por mucho que esto le duela a A. Pero para suerte suya, todos los muebles de la casa (pocos, la verdad sea dicha) son de allí.
Ayer domingo me fui al centro después de comer, a echar un vistazo al marujeo en el centro comercial. Cojo yo tan feliz de mí el tranvía 13, que resultó que no era un tranvía sino un autobús de los de siempre, a gasoil. En realidad no era exactamente el 13 sino el x13. Por supuesto me subí, he descubierto el placer de la aventura de subirse al primer tranvía que llegue, te lleve donde te lleve. Pues la razón de que fuera un autobús y no un tranvía la vi al poco tiempo: había un tramo en obras, con lo cual el tranvía no podía pasar. Vale, no pasa nada, qué más da un autobús que un tranvía. A las dos paradas de la obra, veo que se baja mucha gente, y me digo, que raro, si por aquí no hay nada (es como un polígono industrial). Al momento, oigo al chófer diciendo “güichi güichi, güichi güichi” y mirándome. Miro hacia atrás (yo iba casi en la ventanilla delantera) y veo que el autobús ¡está vacío y toda la gente en la acera! Como alma que lleva el diablo, me bajé del autobús. Al momento llegó el tranvía 13, sin “x”, que sí que me llevó al centro que es donde yo quería ir. A la vuelta como ya me conocía el truco, lo utilicé a mi favor. Cogí un tranvía que no pasa por mi calle (el 8), pero como el x8 sí, pues me monté en él, y tan pingo llegué a la puerta de mi casa, eso sí, con el estómago levantado. Era un autobús de esos que son dobles, y el conductor iba como un rayo por estas calles, Virgen de Regla, no sé como no se llevaba los coches aparcados por delante, sobre todo en las curvas; tenía las manos agarrotadas de agarrarme a la barra. Yo por supuesto, para no perderme nada, otra vez iba delante. Pero llegué sano y salvo. Y contento, porque había estado hablando con M.
He progresado mucho en mi inmersión, y no precisamente en el idioma. Como habéis leído, manejo estupendamente los tranvías y el plano que siempre llevo, que por 20 kc pone hasta los tranvías que pasan por cada calle. Hace falta una lupa, pero venir, vienen; en rojo, además. Cuando el otro día me di cuenta de que distinguía las monedas sin tener que mirar el número (por cierto, en la 50kc no viene) me dije “míralo él”. Manejar el dinero es muy importante en la inmersión cultural, tanto como manejar los tranvías.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inclasificable. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El tranvía y más policía

  1. Zeltia dijo:

    `pues sí señor: el transporte público y el dinero, y la ciudad es tuya!y tú además debes de tener alma de aventurero, porque eso de subirse a un autobús, te lleve a donde telleve, no sirve para todo el mundo!estuvo muy bien lo de las calorías gastadas en el lenguaje corporal!y sí, una lástima que el policía no fuera guapo.:-) y ahora que ya te dejo instalado en tu apartamentito, me voy a cenar, y mañana, más

  2. Wunderk dijo:

    ¡Esos tranvías son la mar de peligrosos, sí señor!Estoy con Zeltia… ahora que acabo de empezar a leer el blog en plena noche de jalogüin y que estoy que me caigo me voy a dormir… ¡mañana más!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s