Lo siento, pero hoy toca entrada larga, de varios días. Es lo que tiene no tener un ciber cerca ni internet en casa de momento. Un poco de paciencia, y a leer.

Pues ya llevo más de un mes aquí. ¡Quién lo iba a decir a principios de verano, que estaba yo allí con mis dientes y mis paseos por El Toyo! Y la playa, que creo que nunca he ido a la playa tanto como este verano…hasta me he traído colorcito a Brno. Llevo un mes y me parece que hace mucho tiempo que me vine. Hombre, no es que esté integrado en la vida de la ciudad, pero todo llegará. Digamos, que me he situado en el mapa, y que sé dónde estoy. En este mes me han pasado muchas cosas, de las que aquí sólo he contado algunas, en parte por no hacerlo muy extenso (ha habido días muy intensos) y en parte porque en esos momentos las había olvidado. Y las voy recordando poco a poco, casi como lejanas. Si llevo poco más de una semana en la solución habitacional y ya la siento mía. Pero que no se asuste nadie, no creo que me quede aquí toda la vida…!dependerá de lo duro que sea el invierno¡ Porque el trabajo, duro, duro no es.
La cuestión del asunto, es que el asunto se va normalizando. Como decía, ya estoy situado, y ahora toca construir la nueva vida. Y ya llevo dos clases de checo, la segunda fue ayer domingo. Como me había mandado tarea para casa en la primera clase, cosas sencillitas como poner el pronombre en una frase, o escribir los saludos y otras frases cotidianas; y como me lo envió por correo electrónico y no tengo impresora, hice las respuestas en el ordenador. Y, claro, ya tenemos el problema. Mi portátil es español, con teclado español. Ni corto ni perezoso, cambié el teclado al checo. Otro problema…¿dónde c. están esas dichosas letras con acentos raros? La solución es la captura de pantalla que encabeza esta entrada, qué le vamos a hacer, no tenía otra cosa a mano, pero el avío me lo hizo, vaya que sí.
No me resisto a hablar de Kofola. Todos los países tienen su versión de coca-cola. Y kofola es la checa. La probé el otro día, en la lavandería. Como tuve que esperar dos horas a que terminara el lavado y secado, y ya me había tomado el capuchino que incluía el lavado, le pedí una cocacola al muchacho (muy simpático, cosa rara entre la gente que atiende al público aquí) y me dice: “sólo tenemos Kofola, la cola checa” Vale, la pruebo, dije yo. Pero nada más alejado del sabor a la cocacola, a mí me pareció más cerca del Red Bull y esas bebidas que de una cola. Dulzona como todas las colas, pero no sé, un sabor raro. El caso es que está buena. Otra cosa, aquí apenas se encuentran latas de refresco (0.3 l); en las máquinas, en los supermercados lo que hay son botellas de 0.5 l, nada más pequeño. Enfin, a acostumbrarse se dijo. Pedí una Kofola aunque ya era hora de cerveza (para España, aquí siempre es hora de cerveza) porque como ya saben mis fieles seguidores, aquí la tasa de alcoholemia es 0.0, y con lo que atraigo a la policía, ¡sólo me faltaba que me pararan y diera positivo! La verdad es que no sé cual es la sanción por conducir con alcohol en sangre. Pero como mínimo, me quitan el carné una temporada y sólo de pensar como me iba a comunicar con ellos cuando estuviera parado en la calle y la policía enseñándome el número delator de mi infracción. Y no sé si la boquilla para soplar será desechable, porque todo puede pasar en un país en el que el pan están en una especie de cesta en las tiendas, y cada uno coge el que quiere con la mano tocando los que le parece hasta decidirse por uno; y donde en los bares no hay lavavajillas, sino que friegan los vasos en una especie de cubitera con una escobilla en el centro (en la que meten el vaso y le dan un par de vueltas). Yo miro para otro lado, y corazón que no ve…
Y volviendo a la Kofola, no os penseis que es cutre. De eso nada. Tiene un márketing muy elaborado, a pesar de lo ridículo que a nosotros nos pueda parecer el nombre. Visitad la página. De lo más moderno todo. No sé si se anunciará en la tele, como no tengo.¿Qué fue de La Casera? ¿Ha desaparecido ya como refresco de cola y ha quedado sólo como gaseosa para el tinto de verano?
La semana pasada estuve en la peluquería, la verdad es que me iba haciendo falta, las greñas ya iban siendo indomables, por mucha gomina que me echara. Hasta M. me dijo, nada más verme por la cámara “qué pelos tienes”. Así que valiente como yo solo, el mismo lunes fui a la peluquería. Pero no es fácil encontrar una peluquería a las 7 de la tarde en Brno. Menos mal que en mi barrio hay una que cierra a las 8. Y nada allí me planté… ¡Ay el idioma! ¡Cómo me alegro de haber hecho el curso de lengua de signos!

  • English?

  • Ne

  • Españelsco? No, claro

  • (movimiento de negación con la cabeza de la muchacha)

Pues nada, ¡lenguaje corporal para qué te quiero! Me acerco la mano a la cabeza, con los dedos a modo de tijeras, y rodeo mi linda cabellera morena. Asiente con la cabeza y señala detrás de mí. Miro, y no veo nada. Repite el gesto y dice algo señalando mi chaquetón. AAAhhhh, que lo deje en la percha. Obedezco, y me hace gestos con la mano de que la siga. Me lava la cabeza, sin preguntar nada, claro. Y a base de señales, tocamientos de hombro y demás lenguaje mudo, me sienta en el sillón frente al espejo. ¿Y cómo le digo yo cómo quiero que me corte el pelo? Por supuesto, ni se me pasó por la cabeza pedirle unas mechas o una media permanente, ni un rapado artístico por la nuca. Así que fuimos a lo básico: lavar y cortar. Como pude le hice entender cuan corto lo quería, no mucho que el frío va apretando. Y como ella me parecía que iba a hacer lo que le diera la gana (tenía una conversación al parecer muy interesante con su compañera y dos clientas, una que estaba en manos de la susodicha compañera y la otra que estaba esperando sentada leyendo una revista a que el tinte hiciera su efecto milagroso) yo vigilaba concienzudamente sus progresos y la merma de mi cabello. Cuando ya me pareció bien…¡Stop! Vocablo internacional al que se le puede sacar mucho partido. Por cierto, al igual que el pan y los vasos en los bares, el peine y demás artilugios no habían pasado por ningún proceso de higiene previa…al menos que yo viera. De momento, conservo mi cabellera igual, no se cae el pelo más de lo normal ni tengo nada más que lo ya habitual en mi cuero cabelludo.
Por supuesto, más internacional que “stop” es el signo para pagar o preguntar cuanto cuesta algo, además es muy socorrido. Ya sabéis, dedo índice contra pulgar, moviendo éste por encima del primero. ¡No falla! Lo malo es la respuesta; por eso siempre llevo la libreta “modern girls”. A pesar de las manchas de tinte en el lavacabezas, de los peines y tijeras compartidos, me dio un recibo en el que marcó dos cruces, supongo que donde ponía lavado y corte. Higiénicos no serán, pero legales mucho.
Y hoy es el cumpleaños de Z. Mañana vamos a tomarnos unas cervezas después del trabajo con el resto de compañeros. Al “Forum” que está allí al lado y es donde vamos siempre que hay que celebrar algo. Lo de tomarnos unas cervezas aquí es un eufemismo, porque a poco que te tomes tres se convierte en litro y medio de cerveza…y la barriga hay que cuidarla, que voy teniendo una edad.
03/01/08
Y efectivamente, fueron dos cervezas normales y una pequeña (malé pivo) que hace un total de 1,3 litros de cerveza. En el Forum estábamos los de siempre, los se apuntan a todo. Y después aparecieron los jefes, a eso de las 8 de tarde. Para entonces, ya me habia bebido el litro, a palo seco, sin tapa ni nada de comer. No sé como puedo. Y cuando pasadas ya las 11 me decido a irme, lo hacemos Z. y B., la chica que me ayudó con el concesionario para arreglar el cristal del coche. A esa hora, claro, ya solo quedan los autobuses nocturnos y yo vivo en la otra punta de la ciudad. Y los autobuses nocturnos pasan cada hora. ¿Qué quiere esto decir? Pues que si tengo que coger dos, del Forum al centro y del centro a mi barrio…voy a emplear un bonito rato en llegar. Cuando llega el autobús, después de una larga espera con B. (Z. se había ido porque vive cerca), resulta que va repleto, pero lleno lleno. Oigo una voz que dice desde dentro “¡que va lleno!” así en español. No sé de donde salió tanta gente, porque creo que aquella es la segunda parada, o por lo menos de las primeras. B. dice que tenemos dos opciones: esperar otra hora o pedir un taxi. En ese momento, los jefes aparecen…vaya por Dios. Verás como estos me lían y quieren tomarse una copa en el centro, con lo cansado que estoy hoy. Pero no, menos mal; decidimos pedir un taxi para los cuatro. Calculamos la ruta, y B. (única que habla checo de todos) pide el taxi. Y nos vamos todos en buena compaña.
Realmente no es una leyenda urbana lo del sol en centroeuropa. Eso de que lo ven más bien poco. Que como el autor de este blog “ni está ni se le espera”. Desde hace por lo menos tres semanas el cielo está encapotado (suena a trabalenguas pero es así), y por menos de nada se pone a llover. Lluvia débil, pero lluvia al fin y al cabo. No me extraña que todo esté tan verde, y que haya tanto jardín…si no tienen que regar. Además es una lluvia muy suave, como a la que estamos acostumbrados por ahí; lluvia calaera, vamos. Tan suave, que la gente sale sin paraguas; pero mojar, moja, lo digo yo. Yo salgo con mi paraguas, que si no se me mojan las gafas y no veo nada. Cuando sea invierno cerrado, haya menos luz, los días más cortos, si el cielo está como ahora ¡habrá más noche que día! No me extraña que sean tan blanquitos.
Como hoy no he trabajado porque me toca este sábado, esta mañana he ido a Ikea, lugar de peregrinación para muchos pero yo no soy devoto de esa religión. El caso es que he visto una bolsa para la ropa sucia, estupenda y la he comprado. Porque no sólo vale para almacenar la ropa que necesita lavarse, sino que se cierra con una cinta y además también tiene otra para colgársela al hombro. Ideal para ir a la lavandería, ¿no? Estupenda, es estupenda. Yo ni sabía que existían cosas así, la gente que he visto lleva la ropa en una bolsa de deporte, normalmente. Yo, la primera vez y única hasta el momento, fui muy cutre, llevaba la ropa en una especie de funda de almohada porque no iba a ir con el “trolley” naranja, y otra cosa no tenía. Creo que ahora voy a ir más digno a la lavandería. Sí, al “wash club“.

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2 respuestas a

  1. Zeltia dijo:

    a mí lo de la lavandería me flipa. claro que yo no tengo experiencia en lavanderías. unicamene fui a una en londres, de barrio, y era como lo que esperaba: un montón de lavadoras y secadoras y unos bancos con una máquina de refrescos.Cuando ibas al ciber a escribir los post ¿no te volvías loco con las letras cambiadas de sitio? a mí me pasó este verano en Francia, que también tienen letras donde no es. (por cierto que con el pan me quedé asombrada de que hicieran eso que tu dices: coger el pan con la mano. las baguettes las tenían en un cesto, el vendedor con la misma mano que cobraba, cogía el pan. y no te daban ni un papel para envolver la barra, a no ser que lo pidieses!Quizá en las grandes ciudades no, no sé, pero en los pueblos, en todos los que visité)Lo del autobús tb me llamó la atención: en muchas ciudades tienen los autobuses después de las once (aquí en verano casi es de dia a las once 🙂 ) pero si van tan llenos es porque en las primeras horas deberían poner más. ¿y qué hacía ese español gritando va lleno? hay muchos españoles ahí?

  2. Wunderk dijo:

    ¡Qué riquísima que está la cerveza checa, mmm!

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