El taxista

Anoche, sábado, fui a U Richarda, un bar de ambiente que está por el barrio en el que yo vivía antes. Cuando vivía por allí lo estuve buscando, pero no lo encontré. Lo que es hacerse con la ciudad. No es que sea un sitio muy sofisticado, es más como un pub de barrio (aquí no dicen pubs o bares de copas, sino clubs). Allí conocí a un grupo de muchachos un poco alocados, y una chica entre ellos. Yo era el guiri. Enfín, lo propio, qué hace un español en Brno. Lo malo es que no los puedo remitir a este blog, porque ninguno habla español. Ni siquiera todos hablan inglés, pero bueno, con un poco de voluntad se comunica uno. A lo que iba, que no es a hablar de esta gente de nombres difíciles de recordar. Digo que era un pub de barrio por el ambiente, menos cosmopolita y sofisticado que en el RedCat, que está en pleno centro. Según me dijo la chica, que habla inglés, a aquel club van sobre todo gente de aquella zona, aunque yo vía gente que ya había visto en el RedCat.Y una cosa que me llamó muchísimo la atención, a altas horas de la madrugada había dos o tres dormidos en la barra. Y no tan tarde, cuando llegué había ya uno durmiendo en una mesa. Más de pueblo no puede ser la situación.
Por supuesto yo me sentía como el guiri total. Se debe notar que soy extranjero a distancia, porque el que sabe se dirige a mí en inglés. Pero el taxista que me llevó a casa no tenía ni idea. Ni una palabra. Como cuando decidí irme eran ya las 6 de la mañana y estaba muerto en vida, no estaba dispuesto a coger dos tranvías hasta casa, sin estar muy seguro de si aún funcionaba el recorrido nocturno. Así que le dije al camarero que me llamara un taxi (cosas de guiri). Salí para esperarlo en la esquina, y cuando lo vi aparecer le hice una señal. Por supuesto paró, no está la cosa como para perder carreras. Pero el señor decía algo muy rápido antes de que me subiera al taxi, sobre U Richarda. Y yo le decía, “yo, yo” señalándome a mí mismo con el dedo. Pero no me hacía caso, y entró en el callejón en que está el pub y se bajó a preguntar quien era el cliente. Conforme con que era yo, me preguntó el destino. Por cierto, el taxista era para verlo, con bigote, gorra, delgado…de los que se ven en las películas de espías. Empezamos el recorrido, y al llegar a la calle, creí entender que me preguntó a qué altura de la calle, y yo le digo “Tesco” (un supermercado) y él me dijo algo así como “¿pero no me dijiste la calle Belohorska?”. Y yo, “ano, ano, belohorska Tesco supermarket” y él me miraba….hasta que dice….”ah….” y para decirle donde parar, la ya conocid, internacional y socorrida palabra “STOP”. Por cierto, a esa hora la temperatura era de 4 grados y en mi pobre Fabia había una capa de hielo.
Necesito aprender checo ya.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inclasificable. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El taxista

  1. zeltia dijo:

    uy pero en qué poco tiempo ya te manejas tan bien! y ligas más que aquí, por ser extranjero?:-)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s