¡Qué vergüenza!

Estoy avergonzado. Pero tengo que reconocerlo y asumirlo. Llevo muy bien este frío temprano que uno se abriga y listo; llevo muy bien las comidas, de vez en cuando se como uno una ensalada y punto; llevo muy bien tanto hombre espigado y guapo por la calle; llevo muy bien el idioma, cuando no entiendo un cartel me saco el “Checo para el viajero” y me apaño (gracias M.). Llevo bien que las palabras tengan muchos acentos y que haya muchas consonantes juntas y que se pronuncien todas sin añadir vocales. Llevo bien que a las ocho de la tarde ya sea de noche cerrada, y estamos a mediados de octubre. Pero lo que no llevo nada bien son los horarios. ¿Qué es eso de comer a las 12 de mediodía? Si a esa hora yo normalmente acababa de desayunar o incluso lo estaba haciendo. ¿Qué es eso de cerrarlo todo a las 6 de la tarde? Es verdad que aun no me conozco los íntringulis de esta ciudad, pero vamos, que todo esté cerrado cuando en allí casi que empiezan a abrir. Reconozco que a mi siempre me ha gustado cenar temprano, acostarme temprano y levantarme temprano. Claro, pero según los horarios españoles. Mi hermano y mi hermana C. no tendrían problema ninguno. Pero el resto somos muy dormilones (herencia materna). Y lo voy a decir de una vez: esta semana me he estado acostando a eso de las 21:30. Es que claro, levantado desde las 5 de la mañana, comiendo a las 12, sin siesta, pues a las ocho de la tarde es como medianoche ya. Y además, como no tengo tele, el telediario no me sirve de referencia. Aunque un telediario en checo no me serviría de ninguna referencia, a ver, para lo que entiendo como si fuera el “Diario de Patricia”. Pero bueno. Tengo que asumirlo, me acuesto casi como las gallinas, cuando se pone el Sol. Y es que, de verdad, es que siento como si fueran las 12 de la noche. Si me pongo a leer, se me caen los ojos. Hasta mareo me entra de sueño (esto siempre me ha pasado cuando tengo mucho sueño, pero bien pasada la medianoche). Habrá que acostumbrarse, como a tantas otras cosas. Y la semana que viene más de lo mismo…Dios, no sé qué va ser de mí.

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Una respuesta a ¡Qué vergüenza!

  1. zeltia dijo:

    es asombrosa la capacidad que tiene el cuerpo para adaptarse a las nuevas situaciones.yo soy de estar más espabilada en la tarde-noche que en la mañana temprano-media mañana…me tengo que levantar a las 7 y me cuesta horrores, a veces hasta me encuentro mal, me dan taquicardias, o estoy tan tan cansada que me cuesta llegar al coche. Y luego, en contraste, a las 7 de la tarde, 12 horas más tarde, se supone que el cansancio habría ido en aumento, estoy estupenda!!!pero yo que tengo jornada seguida, llevo fatal comer a las 3.30 de la tarde. yo cuando tengo hambre de verdad de comerme a alguien, es sobre las 12.30 – 1 (pero claro, he desayunado a las 7,30!!) normalmente me tomo "el café de las once" que lleva siempre b astante comida jeje y por eso puedo aguantar.¡espero que te hayas acostumbrado!

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