Café

A partir de mañana será de noche a partir de las 5 de la tarde, porque cambian la hora como me temía. Si mal llevo los horarios, ahora será peor. Ya iré contando como me va en el invierno checo. Aunque ayer a punto estuve de romperme la crisma. Verás. Yo iba a trabajar como todos los días en un estupendo tranvía atestado de gente. Desde la parada del tranvía hasta el trabajo hay un trozo, no muy grande, pero vamos que hay que andar un poco. Y hay que cruzar un puente sobre la autovía. Empezaba a clarear, el suelo húmedo, las hojas de los árboles goteando. Pues bien, voy yo tan abrigadito andando justo por encima de la autovía y me resbalo con una placa de hielo. Menos mal que me pude agarrar a la barandilla, pero a punto estuve de caerme cual largo soy (que no es mucho). Estuve todo el día con dolor en el hombro y en la muñeca…y debo dar gracias a Dios de que no llegué a caerme y romperme una cadera, que es algo muy delicado a ciertas edades y J.C. no está a mano. Evidentemente, también tengo que comprar unos zapatos que se agarren bien al suelo. Por cierto, aun no me he comprado los calcetines de diseño…como no he ido a ninguna casa no me he acordado más. Y yo no me quito los zapatos al entrar a casa, aunque vea los zapatos del vecino algunos días en su puerta. Yo los míos no me los quito.
Hoy he ido a Praga a comprar café. Sí, a comprar café. A todo el que le he dicho que hoy tenía que ir a Praga a comprar café, me han mirado con cara rara o me han dicho (si tenían más confianza, claro) “¿pero no hay café en el Tesco?” Y, claro, he tenido que explicar mil veces que soy miembro de la secta Nespresso, y ser miembro de una secta tiene esas cosas. Realmente, lo podría comprar por la página web, pero está en completo checo. Como el que he comprado me durará varios meses, tendré tiempo de investigar bien la página. Además, he pasado el día en la romántica Praga. Llena de gente… y de españoles, claro. El Puente de Carlos estaba a reventar (y eso que está en obras), y la plaza del reloj antes de las 12 para qué contar. Pero es tan bonita Praga. Yo no esperaba que a finales de octubre hubiera tanta gente, espero que no sea así siempre. Cuando estuve con J. en mayo había gente, pero no tanta. Ojalá cuando sea más invierno, haga muchísimo frío y la nieve llegue a la rodilla no haya tanta gente. Y mañana voy por fin a ver las cuevas moravas (moravskykras) que están a una media hora de Fabia, con un compañero rumano y un compañero de piso suyo, que yo no conozco, pero bueno otro rumano más. A S., mi compañero rumano, se le hicieron los ojos bolitas cuando le dije que quería ir a ver las cuevas con M. y le dije que se viniera, si prometía no hablar ni una palabra de rumano. Al final M. no viene, así que nos vamos S., un desconocido, y yo. S. creo que tiene ganas de conocer el país, o por lo menos los alrededores de Brno. Es buen tío, agradable, simpático pero muy “heavy”, de los de melena, perilla larga, camisetas negras con grupos estampados que desconozco y zapatillas imposibles. ¡Se va a Viena en noviembre a ver a un grupo de su devoción! No sé por qué me asombro: yo he ido a Praga a comprar café jejeje. Su ordenador está junto al mío, vamos que somos compañeros de escritorio y teléfono, aunque él está para el mercado italiano.
He ido a Praga en autobús. Muy moderno el autobús, sí señor. Te dan café y prensa. Lo que ya no hacen en los aviones. Y tienen una especie de azafato/a además del conductor, que revisa los billetes y es el que reparte el café, la prensa y los auriculares para la película. Ahora, que nadie se crea que ha sido tan fácil coger el autobús. De eso nada. Compré el billete ayer por la tarde, para las 8:30. Sin problemas. Lo malo ha sido hoy. Llego a la estación, con mucho tiempo de adelanto, por lo que pudiera pasar. Le pregunto al muchacho de los billetes cual es mi autobús. Y me dice que aún no ha llegado. Vale, ¿y donde para? No sé, dependerá del espacio, contesta. Supongo que notaría mi cara de asombro. Vale, le dije, y continué esperando. Había varios autobuses de la misma compañía aparcados. En uno ponía que era el de las 9, en otro no ponía nada, pero al momento salió sin nadie. Al rato, le volvía a preguntar al chico de la taquilla, y me dijo que en unos minutos llegaría (control absoluto sobre los autobuses jejeje). Y a eso de las 8 y veinte llegó uno del que se bajó gente y la chica-azafata empezó a gritar, supongo que para decir el destino del autobús. Evidentemente, no me enteré de nada; así que me acerco y le pregunto si es el de Praga, y con la nula amabilidad que caracteriza a la gente aquí, me dice “este no es el de Praga y no sé cual será”. Vale. Y yo pensaba, Virgen de Regla, que son casi las 8 y media y no sé qué autobús es…además había poca gente esperando, aparte de los pasajeros de la chica simpática. Tranquilo, que no cunda el pánico me dije. Y veo una muchacha que parecía de aquí con un billete en la mano y unos panes que aquí comen mucho. Después de tanta pregunta y tan poca información obtenida, no tenía ganas de preguntarle a la muchacha, así que me puse a esperar cerca de ella y a intentar ver si en su billete ponía lo mismo que en el mío. Al más puro estilo de mi hermana A. conseguí ver que efectivamente también iba a Praga a las 8 y media. Pues problema solucionado: a hacer lo que haga la muchacha. Y así fue, ella sabía perfectamente cual era el autobús y dónde paraba. Enfin, que gracias a una desconocida tengo café. Los designios de Dios, que son inexcrutables.
Voy a bajar al Tesco a comprar algo para cenar, que café tengo mucho, ¡pero comida poca!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inclasificable. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Café

  1. zeltia dijo:

    ay, pobre. me das ternurita y a la vez me parto de la risa; lo del billete estuvo muy gracioso.¡y eres valiente! si,s í, toda esa aventura para comprar café! y eso que no te pagan como a George Cloony!:-)

  2. Ya por fin me he atrevido y pido el café por internet. Por supuesto siempre es una odisea entenderse con el transportista, pero me apaño…sobre todo si tengo algún amigo-a checo cerca jjeje. Y cuando voy a alguna ciudad con tienda Nespresso, pues cargo de café…debo sugerirle a Nespresso que instaure el "tour Nespresso", como si de una peregrinación se tratara.

  3. Wunderk dijo:

    Praga es la ciudad más bonita del mundo (al menos de las que conozco yo).Yo recuerdo mi viaje en autobús de Brno a Praga… como lo contrataron de la Universidad en nuestro curso de Museología no era moderno. Era la tartana más espantosa en la que me he montado en mi vida… debía ser ruso y fabricado en los tiempos de Stalin.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s