Todos los caminos llevan a Česká


Si hay algún lugar conocido por propios y extraños en Brno, ese es Ceská. Es la puerta del centro histórico. Y es tan conocido porque es el punto de encuentro. ¿Dónde nos vemos? En Česká, claro. O en la estación, pero mejor en Česká, debajo del reloj. En esta calle paran casi todos los tranvías, con lo cual todo el mundo pasa por allí y por tanto es fácil llegar. A cualquier hora del día hay allí gente esperando a otra gente. Por supuesto, yo no voy a ser menos y también quedo en Česká, como si fuera de aquí.
La primera vez que quedé en Česká casi no llego. Quedamos todos los del trabajo una mañana para ir al centro médico para el test anti-drogas (como si estuviéramos en el Tour). La jefa del equipo, que aún no lo era, dijo que quedáramos en Česká y desde allí nos íbamos todos juntos, más que nada porque muchos no sabíamos donde estaba. Yo, haciendo uso de mi imaginación, pensé sin lugar a dudas que el sitio donde habíamos quedado era Correos (Česká Pošta), un edificio muy céntrico, no sólo aquí sino en cualquier parte del mundo. ¿Quién no ha quedado alguna vez frente a Correos? Pues allí me planté yo, más dispuesto que nada, y claro, cuando llegué no había nadie. Y me dije, aquí pasa algo. Saqué el plano que nos había dado B., y me di cuenta de que no habíamos quedado en Correos, sino en la esquina de Česká. Cuando nos dio el mapa, ni lo miré. Para qué, yo sabía perfectamente dónde estaba Correos en Brno. Así que como alma que lleva el diablo, anduve lo más rápido que pude hasta la esquina de Česká, y efectivamente, allí estaban todos.

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