Adolescencia

Estoy como un adolescente. Pero como un adolescente total. Y no es porque esté enamorado, que no lo estoy. Ni que tenga por ahí un amor platónico que me haga suspirar. No. Lo que ocurre es que tengo que mirar la hora en el móvil. Sí señor, los dos relojes se han quedado sin pilas. Bueno, uno de ellos ya venía sin pilas, desde hace mucho tiempo. Como podeis ver en el maletero del Fabia venían cosas muy prácticas, una cafetera, un marco digital y un reloj sin pilas. Por supuesto al asunto de las pilas le he querido poner remedio, porque no es cuestión de pasarse con eso de la segunda juventud y retroceder hasta la adolescencia. Esta tarde, después del trabajo me he pasado por el centro, para solucionar el contratiempo, pensando que en un momento estaría solucionado. Pero se ha convertido en una peregrinación de relojería en relojería. Nada, que en ninguna ponen pilas a los relojes. Ni en las finas ni en las de andar por casa. Ya harto de dar vueltas he entrado en una en plena calle principal (Masarykova) que tenía pinta de hacer de todo un poco, porque tenía relojes de marca y relojes de “Cuéntame”, y la tienda también parecía de “Cuéntame” la verdad. Pues había dos dependientas, de aquella época también. Una atendiendo a unos clientes, y la otra haciendo cuentas con una calculadora. Mientras espero que una de las dos me atienda, veo un cartel del que solo entiendo una palabra “baterie”, y en mi esfuerzo por comprender deduzco que la palabra que empieza por “ne-” es un verbo en negativo. Efectivamente, cuando se me acerca la señora de la calculadora y le enseño la parte trasera del reloj (se le ve la pila) me dice en un estupendo checo que no, y me da unas explicaciones mirando el reloj. De pronto dice “swatch?”. Ano, digo yo. E intenta explicarme donde hay una tienda que los venden y me podrían poner la pila (esto es lo que yo pienso que ella decía, claro). “Naměstí, naměstí …“ decía haciendo dibujos en el mostrador con la mano y mirándome. Así que me dirigí a Naměstí Svobody a ver si conseguía de una vez por todas las pilas. Pero nada, no encontré la tienda que la señora decía. Así que sin reloj estoy, y como un adolescente mirando el móvil. La vida del emigrante, que es muy dura.
El reloj que he enseñado por todas las relojerías de Brno hace años que no lo uso. (párrafo eliminado a petición del aludido. Disculpas).

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2 respuestas a Adolescencia

  1. Anonymous dijo:

    Gracias, pero tampoco se trata de que me borres del mapa… jejeje.. No tienes término medio. Un beso. Jose o J, o no se que seudónimo me toca.

  2. zeltia dijo:

    eh, eh, ehpero que es esto?censura?:-)

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