Budapest (parte 2)

(Hay un pequeño baile temporal en esta entrada, la siguiente y la anterior, pero es que la de “locura transitoria” no podía esperar)

Siento deciros que de la segunda parte de mi visita a Budapest no hay mucho que contar, excepto cosas normales como es equivocarse de sentido en el metro, pasarse tres o cuatro paradas. Y no creáis que es fácil pasar al otro lado, no, no lo es. Pero se pasa, se pasa. Mucha gente por todos sitios, mucho español de turismo aprovechando algunos días más que el puente de la Inmaculada, mucho edificio bonito, mucho hombre mono por la calle…lo normal por estos sitios.
La vuelta no la hice con Student Agency, por dos razones. La primera y principal es que no sabía ni dónde comprar el billete ni desde dónde salía. Reconozco que estas razones, los que seguís el blog, no son gran impedimento para mí. Pero me daba algo de pereza ponerme a investigar y a preguntar. La segunda razón es que la estación de tren estaba al lado del hotel. Como veis, no compré billete de ida y vuelta, sobre todo porque no sabía cuando iba a volver; ya sabéis cuánto planifico últimamente los viajes. Bueno, pues el día antes me acerco a la estación a preguntar los horarios para Brno y comprar el billete. Me dirijo a la ventanilla y la señora me dice, en un rudimentario inglés (gracias a Dios que era rudimentario) que los trayectos internacionales estaban en la planta de arriba, junto al andén 6. Allá que me voy, obediente como yo solo. Le pido a la muchacha, que al estar en internacional, habla perfectamente inglés, el billete para Brno. Me mira, y empieza a rellenar a mano algo que se parecía a un recibo y su copia con papel carbón (cuanto tiempo que no lo veía). Lo rellena completo con mi nombre, después de explicarle que el primero es el nombre y el segundo y tercero el apellido, porque estoy harto de que me llamen Mr. Garcia. Lo arranca del talonario, lo mete en una carpetilla y me lo da. Yo no salía de mi asombro y le pregunto ¿esto es el billete? Sí, claro. ¿Y la hora de salida? Vale para las 9:30, 11:30 y 13:30 ¿Para cualquiera? Sí, para cualquiera. ¿Y el asiento cual es? Sin asiento. Vale, muchas gracias. Y con ese recibo me planté al día siguiente en la estación para coger el tren. Hay una especie de control policial en el andén 6, que es el de internacional, por lo cual un policía me pidió el billete, pero ni siquiera lo vio, sólo con ver la carpetilla me dejó pasar…alta seguridad. Yo pensaba, verás que esto no es el billete, y tengo que ir a canjearlo a la ventanilla. Pero no, eso era el billete. Y lo confirmé porque un señor vestido de ferroviario me asaltó y me preguntó por el billete. Yo se lo enseñé, claro, no vayamos a tener fiesta ahora. ¿Fumadores o no fumadores? Fumadores. Sígame. Y coge mi maleta naranja. Yo lo sigo, mientras él va hablando con otro, muy metidos en conversación. Me deja en un compartimento, que aunque él decía que era fumadores, en la puerta había un cigarro tachado…pero si él lo dice, será fumadores. Coloca la maleta, y claro, se queda esperando propina. Le doy 200 florines y me dice que no, que le dé para un café, que acepta euros. ¿Cómo? Que con 200 no hay para un café, si sólo llevas euros, también valen. Pues lo siento, pero sólo llevo 200 florines más, y no tengo euros. Mentira cochina, tenía más florines, euros no, pero no se los pensaba dar. Ser turista tiene estas cosas, todo el mundo se quiere sacar un sobresueldo a tu costa. No sé si la moneda húngara fluctuará mucho, o irá bajando, pero todo el mundo quería cobrar en euros. En la cafetería del tren también. En realidad la conversación con el señor de la maleta está un poco “interpretada” porque cuando lo de la propina, cuando le dí los primeros 200 florines, él sólo decía algo así como “tag, tag, tag” a lo que yo cogí el billete y pretendí darle 50 florines (que rata, que rata), y entonces él dijo “coffee, coffee” yo lo miré extrañado y entonces él dijo “euros ok, euros ok, coffee”, y en aquel momento comprendí.
Gracias a Dios llegué a Brno sin incidentes, eso sí después de cuatro horas de tren, que no estaba mal del todo, la verdad. Me eché mi cabezadita y todo. Y en cuanto que pisamos territorio checo le envié un mensaje a BridgetJones para quedar cuanto antes, para darnos las novedades pertinentes. Quedamos, como era de esperar, esa tarde, para cenar. Todo muy normal, como veis. Ella me dijo que me veía más tranquilo; claro, estas minivacaciones me han sentado muy bien, después del estrés de estos últimos meses. Estás más guapo. Gracias, ya sé que soy resultón jejeje
Y el caso es que no he parado desde que llegué. El viernes muy temprano, me envió un mensaje Heavy preguntándome si ya estaba aquí. Sí, le contesté. Y me llamó para pedirme que le ayudara en la mudanza…el Fabia, que es multiusos. Y eso hice, de mudanza ajena. Por cierto, el tráfico fatal, con eso de que era viernes estaba imposible. Tardamos de su nueva casa a la mía más de una hora, cuando en situación normal son 10 minutos de nada. Vinimos aquí para dejar el coche, porque después de tomar posesión de su nueva casa nos fuimos a comer, y claro si bebes… El sábado me llamó Entretenido, y estuve con él casi todo el mediodía-tarde(bueno, aquí ya de noche cerrada) y hoy (cuando escribo esto es domingo) he ido con BridgetJones y Samantha a ver una exposición de fotografía sobre la vida durante el comunismo, fotografías que estuvieron prohibidas. Interesante. Y como hemos empezado ya la aventura cultural, después de la exposición BridgetJones y yo queríamos ir al cine a ver “Caótica Ana” de Julio Medem (por mí que es más fácil y por ella para que mejore su español), pero ya no estaba en el multicines del centro. Y yo le dije, a lo mejor está en otro cine. Y fuimos a otro que está más o menos cerca. Pero no, tampoco estaba. Y BridgetJones dijo que a lo mejor estaba en el Kino Art (un cine que películas de autor, alternativo para entendernos). ¿Está muy lejos? No está al lado del restaurante español. Pues vamos. Yo creía que ella sabía dónde estaba pero para nada. Yo no he estado nunca, me dijo. Ah, contesté yo. Es que lo vi una noche cuando estaba corriendo. Ah, dije yo. Como no lo encontrábamos por donde ella creía haberlo visto, le preguntamos a una señora (bueno, le preguntó ella), y nos da las indicaciones oportunas. Pero ella, que seguía en sus trece de medio saber donde estaba, no se fiaba de la señora, así que un par de calles más adelante, le preguntamos a un muchacho que estaba paseando a sus perros. Y la señora tenía razón, y el cine no estaba por donde BridgetJones decía. Cuando nos acercábamos, dije yo, esto me suena…verás tú como este es el cine de la entrevista. Efectivamente. El “Kino Art” es el cine donde yo fui con Entretenido y me entrevistaron sobre la película que íbamos a ver. Pero tampoco la ponían allí…mi sino es no ver ninguna película en ese cine.¿Qué hacemos? Pues vamos a tomar un vino o algo. Y como es domingo, nos hemos tenido que conformar con un café, qué se le va a hacer. Por cierto, de un cine a otro hemos visto la tienda “Swatch” por lo de la pila del reloj. Y mira por donde, ya he pasado la adolescencia. Ya tengo reloj, qué alegría.

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Una respuesta a Budapest (parte 2)

  1. zeltia dijo:

    y dice que en las vacaciones "se relajó"y éste.para volver de los nerviosss, niño.yo empecé a ver caótica ana,en DVD pero luego me llamaron y tuve que devolverlo sin terminarla. da igual. claro que si estuviera ahí y tuviera la oportunidad de ver algo en español y en el cine, no me daría

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