¡Cobarde!

Pues sí, soy un cobarde qué le vamos a hacer. Uno es así. El viernes fue el último día del Ignis Brunensis. Como yo terminaba a las 7 de la tarde, quedé con BridgetJones a la salida, fuimos a comer algo y a beber algo, claro. Y luego, al castillo de Spilberk a ver los últimos fuegos. A pesar de que con este festival se celebra algo así como la llegada del verano, hacía un frío que pelaba ¡menos mal que llevaba mi cazadora de pana! Y para entrar en calor, fuimos a un bar que hay al inicio del parque del castillo, en el que descubrimos que los parroquianos son jóvenes y guapos, a pedir un té con ron. Yo nunca había probado eso, sobre todo porque muy tetero no soy. La muchacha preguntó si queríamos el ron grande o pequeño. Yo le contesté a BridgetJones que lo quería pequeño. ¡Cobarde! Me dijo ella. Es que no quería terminar como el sábado pasado. Pero estaba bueno eso del ron calentito con el té.
Así que nos fuimos al castillo. Bueno, en realidad a los jardines, porque al castillo no se podía entrar. Después de dar muchas vueltas, elegimos un sitio, y como nos temíamos…no se veía nada ¡los árboles no nos dejaban ver el bosque! ¿Hoy no haces vídeo? Me dijo, cruel, BridgetJones. Para qué, si no se ve nada. Jejeje Un fracaso estrepitoso nuestra despedida de Ignis Brunensis. Menos mal que el miércoles anterior estuvimos en el pantano a verlo, y ese sí que lo vimos bien. No situamos en la presa, yo con mi cerveza y ella con su té con ron por aquello del frío. Pongo hoy también un vídeo, del miércoles porque como acabo de decir, el viernes no hice vídeo. Y una advertencia: ¡no es apto para aquellos con dolencias de cervicales!

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