¡Yo no voy a ser menos!

“Ayer estuve en Mikulov con M. y A., es un pueblito precioso, precioso” me dijo BridgetJones el jueves pasado. ¿Cómo te atreves a ir sin mí? Pues mañana o el sábado me planto allí ¡yo no voy a ser menos!, contesté yo. Y dicho y hecho. Desafiando al tiempo incierto y a la policía (no tengo en vigor el impuesto de autopistas) me planté a eso de las 12 de la mañana en Mikulov, que nada tiene que ver con las posaderas, no confundamos.
Y tenía razón BridgetJones, es precioso. No es que dudara de ella, ni mucho menos. Si dudara, hubiera tardado más en ir. Muy bonito, muy de aquí, con un castillo en todo lo alto de pueblo, y la torre de una iglesia que lo domina todo. Cuidado y limpio pero tampoco es el mejor sitio para venir con tacones. Así, que los zapatos de tacón en casa. Hablando de zapatos…no aprendo. También me compré unas chanclas…y ya que por fin me podía poner bermudas, aproveché para ponerme las chanclas. Muy mala idea, muy mala. No sólo es que se me resbalaran los pies, sino que no es el mejor calzado para hacer de cabra montesa, porque se me ocurrió subir a una torre en ruinas que hay en frente del castillo (véase la foto), y claro, ¡más peñascos que camino! Pero sobreviví, como siempre.
En este caso, sí sabía donde estaba el pueblo. Pero no porque me lo hubiera estudiado ni mucho menos. Es que está en la carretera de Viena, creo que es el último pueblo antes de la frontera, y de las veces que he ido pues lo había visto. Métodos científicos, que son los que nos funcionan a BridgetJones y a mí.
Hablando un poco de historia y no sólo de frivolidades, resulta que este pueblo fue un importantísimo centro judío, con una comunidad muy activa, hasta la llegada de los nazis, evidentemente. Y después llegaron los comunistas, que al parecer para esto y para muchas otras cosas funcionaban como una apisonadora. El caso es que con la revolución de terciopelo, las libertades y esas cosas, la comunidad empieza a florecer de nuevo. En este pueblo y en otros muchos pueblos judíos que hay por la zona… ¡que yo no sabía que la República Checa era tan judía!

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2 respuestas a ¡Yo no voy a ser menos!

  1. Anonymous dijo:

    Ole el tio valiente. Quien dijo que el miedo es un problema? Tú hasta la puntarriba. POCOYO.

  2. Hombre, la cabra siempre tira al monte… y nunca ha habido torre a la que yo no haya subido. Como a la torre de Mikulov no se podía subir, pues nada…al peñasco de enfrente

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