Pernstejn


PocoYo me ha visitado de nuevo, esta vez una visita de 15 días. Por eso no he actualizado el blog desde hace tanto, y os tengo tan desatendidos. Pero ya se ha ido.
Y como siempre, haciendo de guía turístico, aunque esta vez menos porque he estado trabajando, así que hemos disfrutado más de Brno que de los alrededores, aunque PocoYo a la segunda cerveza ya estaba borracho… ¡si es que no me vale para nada!. Pero aún así, nos hemos hecho nuestras rutitas. Voy a tener que pedirle a Moravia Meridional una comisión por difundir el turismo en esta región: estuvimos en Lednice, Morarvsky Kras y Pernstejn.
A Pernstejn fuimos BridgetJones, PocoYo y yo. Ninguno lo conocíamos, aunque como ya sabeis mi familia estuvo allí uno de lo últimos días que estuvieron aquí. Y realmente merece la pena. Un castillo que parece sacado de una película sobre la Edad Media, en medio de bosques y más bosques, verde y más verde. Pero no hay KitKats, ni café. PocoYo quería un KitKat, porque decía que necesitaba algo de chocolate, y BridgetJones un café, que no había tomado. Pues ni una cosa ni la otra. Ni una triste chocolatina que llevarse a la boca, ni un pobre café checo…¡eso sí, cerveza toda la que quisieras! Aunque al final encontramos unas galletitas de chocolate (me refiero a los puestos que hay al entrar al castillo, no al pueblo, que no estuvimos)
Cuando volvíamos, nos encontramos en un pueblo del camino, una fiesta de lo más pintoresca. Por supuesto, nos paramos… y eso que eran más de las 3 de la tarde y sin comer… tardísimo para esta república. Bueno, pues la fiesta no nos llegamos a enterar de qué iba, pero el caso es que había un desfile de jóvenes guapos, rubios y con buen cuerpo vestidos de época o indumentaria tracional, gritando, precedidos por unos señores a caballo y en carroza. El desfile lo terminaba una carroza con forma de jaula o corral en el que iba una oveja con su mantelito de encaje por encima. En la plaza del pueblo, cerveza y más cerveza y un escenario donde se pusieron todos los jóvenes (ellas y ellos). Los árboles, adornados con cintas de colores. Todo muy pintoresco, todo incomprensible, incluso para BridgetJones que es eslovaca. Cerveza y vino, pero nada de comida. Así que nos fuimos, y terminamos comiendo en Brno donde las cocinas nunca cierran. Por cierto, a la vuelta, por intercesión de la Virgen de Regla, encontramos el camino correcto hacia Brno, porque la ida fuimos por una ruta no muy recomendable…por error, claro. Y yo me decía, no creo que mi hermano se metiera por aquí, y que no dijera nada de la carretera con lo que él es. Es que era otra la que había que coger. ¡Enfín, cosas de no llevar gps y resistirse a llevarlo!
Por cierto, mañana vamos a ver un castillo a Eslovaquia, BridgetJones, MayaPlisetskaya y yo… pero por primera vez en un año y sin que sirva de precedente llevamos un mapita de viamichelin.

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