Telejuanita

Siempre tenemos cosas que celebrar, aunque a veces no lo hagamos. Y a veces lo hacemos tarde. Esta vez tocaban dos celebraciones juntas, ambas con retraso. La primera y más importante, el cumpleaños de BridgetJones; y la segunda, importante pero menos, la inauguración del nuevo piso de una compañera. BridgetJones y yo ya habíamos salido a cenar en plan parejita romántica el día de su cumpleaños a un restaurante de mi barrio, en el que nunca había estado…¡tengo que conocer mejor esta zona! Fue después de su clase de cerámica, que es aquí al lado y a la que también va MayaPlisetskaya. A ver si aprenden a hacer platos de una vez, que nos hace falta para la multinacional de tortillas de patatas.
Bueno, a lo que iba. El martes pasado celebramos las dos cosas juntas, el cumpleaños y la inauguración. ¿Lugar? El nuevo piso. ¿Invitados? BridgetJones, Samantha, K., Ni está ni se le espera, y la anfitriona. Faltaba MayaPlisetskaya porque a ella también la visita su madre. En fín, pura intimidad. Como BridgetJones es una lianta, se le ocurrió que yo estuviera a cargo de la cocina. Es decir, que me cargara la cena yo solito y ellas se la comieran. Y a mí que esto de los cuchifritos, cocidos, empanados, salsas y reducciones me encanta, pues dije que sí. La verdad que sin mucha resistencia. Digo que me la cargaría yo solito porque, atendiendo a los horarios checos, cenaríamos a eso de las siete y media, y ellas trabajaban hasta las siete de la tarde. Yo, en cambio, terminaba a las tres y media. Así, que la anfitriona, ni corta ni perezosa, dijo que no pasaba nada, que me daba las llaves y que me fuera a cocinar después del trabajo. Pues nada, dicho y hecho. Aunque yo nunca había estado en su casa nueva, ni sabía dónde era, pero bueno, cuando ha sido eso problema para mí. Nunca. Como si de un profesional se tratara, metí en la cesta de yute del Tesco (feísima, pero muy práctica y ecológica) el delantal, la batidora con todos sus accesorios, algunos artilugios más y algunas cosas para cocinar que había comprado. Y la canela que no faltara. Algunos ya saben lo que gusta darle un toque de canela a las carnes, no sólo al arroz con leche. El edificio lo encontré sin problemas, la verdad es que es muy fácil llegar, todo palante, y el último, ese es. Comprobé en el portero automático, si en realidad aquél era su bloque, y la comprobación dio un resultado positivo. ¡A la primera! Pero surgió un imprevisto, con el que yo no contaba. Algunos también saben que aquí los apartamentos no van numerados ni tienen nada en la puerta que los distinga. ¿Y cómo se sabe cual es? Pues ni idea. En este caso, utilicé los métodos científicos que tanto nos gusta usar a BridgetJones y a mí y que tan buenos resultados nos dan. El caso es que cuando salí del ascensor me dí cuenta de la contingencia, así que le envié un mensaje a BridgetJones con la pregunta ¿cuál es el piso de la anfitriona? ¡Y yo qué sé! Fue su respuesta, muy aclaratoria. Bueno, pues a buscarse la vida y poner en marcha los métodos infalibles. Eché un vistazo alrededor, observé que sólo uno de los apartamentos tenía estera en la puerta. Pues nada, este debe ser. Efectivamente, la llave entró del tirón, y Gabi me estaba dando la bienvenida. ¡Prueba conseguida! A Gabi no le gusté, o será que no habla español, porque por más que yo le decía pasó de mí todo el tiempo. Aunque ya al final, algo sí que le atraje. El idioma, que siempre es un problema, qué le vamos a hacer.
¿Y cuál era el menú ideado por Telejuanita? Pues, algo sencillo, como siempre. Salmorejo por petición popular; albóndigas de pollo en salsa de almendras; y unas croquetitas de bacalao. Al final las croquetas se quedaron sin hacer, por falta de tiempo y de pan rallado. Conté a medias con algunos contratiempos: que la anfitriona no tendría todo lo que yo necesitaba (por eso me llevé algunas cosas) y que aquí no se usan los mismos productos (cosas de ser un emigrante). Pasé un buen rato rebuscando por la cocina, como hacen las buenas madres que están de visita, hasta que me metí en faena. Cuando llegaron las comensales, va BridgetJones y me dice ¿dos horas cocinando y no tienes nada hecho? Ten ex-amigas para esto…¡Virgen de Regla! Y todo porque las albóndigas estaban sin freir. Menos ella, que ya me conoce, todas se quedaron asombradas de que todo, todo, todo lo hubiera hecho yo… no conocían mi faceta de maruja.
Por supuesto en cuanto que llegaron, la anfitriona se puso a repartir algo para beber, no podíamos estar así mientras yo terminaba. Y K. y yo dimos cuenta de una buena copa de agua llena de burčák, que es un vino joven disponible al principio de la vendimia. Claro que el Fabia tuvo que dormir allí.

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4 respuestas a Telejuanita

  1. MIANMASE dijo:

    Telejuanita, jejejjej. Corres el riesgo de mimetizarte con ella. Dile a Bridgejones que cocine ella tambien, que el Haluski esta buenísimo.

  2. Bueno, algo maruja siempre he sido. Sólo me falta aprender algo de checo para ir de casa en casa enseñando recetas españolas jejejej

  3. Anonymous dijo:

    Y una buena tortilla de patatas de 6 u 8 huevos, con cebollitas nuevas, perejil y huevos de choco ¿no habría gustado?. El paisano tuyo.

  4. La tortilla de patatas encanta en esta república, PocoYo puede dar fe de ello, con cebolla, sin cebolla… Lo de los huevos de choco aquí está un poco complicado, sobre todo porque no sé si en la costa más cercana (Croacia) hay chocos! Por mí, en un momento iba en el Fabia por ellos

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