¡La vida me sonríe!

Se acabaron los negros, grises, marrones y azules oscuros de Zara, H&M, C&A y Reserved. ¡Springfield, bienvenido a Brno! Sí, han abierto una tienda en el centro comercial Olympia, que resulta que tiene una zona nueva a la que han dado el pomposo nombre de “Fashion Mall”. Estos checos son así, qué le vamos a hacer. Pues estaba yo esta mañana buscando un gorro que le fuera bien a la nueva bufanda que me he comprado, buscaba uno mostaza o similar. Y, como un proletario (ya sabeis mi asunto con el carné y el seguro) me planté en autobús en el centro comercial, autobús que además es gratuito. Si no a ver cómo va a ir la gente. Como digo, andaba yo por allí, dirigiéndome a una tienda de Mark&Spencer, que debe tener una ropa horrible teniendo en cuenta que son ingleses, y veo a lo lejos un rótulo y me digo a mí mismo “uy, si parece Springfield, no me lo puedo creer” Y allá me dirigí. Efectivamente, ¡era Springfield! Embargado por la emoción, entré. Y enseguida una chica trató de ayudarme, pero al comprobar que era extranjero y no hablaba checo, la situación cambió completamente. Así que me dediqué a cotillear por la tienda, y ya casi en el fondo, un chico me asaltó de nuevo. Pero no se asustó de que no hablara checo. Trató de explicarme cosas de la marca, como si yo no lo supiera. Acto seguido le hice saber que yo era español, así que conocía bastante bien la marca…y me contesta “sí, los españoles estáis conquistando el Este de Europa”. Cara de póker la mía, claro; no sabía si era un reproche o qué. Pero cuanto me alegró ver jerseys de colores vivos, camisas de luminosos cuadros y rayas, coloridos zapatos… ¡a precios razonables, claro! La vida, que da pequeñas alegrías de vez en cuando.
Bueno, no divago más. Voy a lo que iba a contar. Ayer tuve problemas de comunicación por partida doble. Empezaré por el segundo, que me hizo sentirme impotente. Resulta que acudía yo a la parada del tranvía a una cita (esto es otra historia), cuando en la esquina entre el vivero, el tesco y la pizería oculta, veo un chico en silla de ruedas, parado. Todo oscuro y ni un alma por la zona. Yo tenía que pasar junto a él, y eso hice, con más miedo que vergüenza. Justo al llegar a él, empieza a hablarme, con lo cual y teniendo en cuenta la situación es fácil suponer que necesitaba ayuda. Yo intenté que comprendiera que era extranjero y que no hablaba checo, pero él insistía. Mediante señas procuré preguntarle si lo que necesitaba era que le ayudara a subir el bordillo de la acera (en un momento que mi imaginación se disparó, pensé que la silla se había quedado sin batería o algo). Pero él no paraba de hablar, así que yo ni corto ni perezoso me pongo a empujar la silla, y la silla que no se movía. El caso es que él presionaba unos botones, se oía un ruido de motor eléctrico, pero nada. Y el chico que no deja de hablar. Y vuelta a ponerme delante para intentar averiguar qué necesitaba. Pero nada. Gracias a Dios, veo a un bambi venir, con la intención encima de dar un rodeo para esquivarnos. Le pregunto, un rato antes de que se desviara, si hablaba inglés y claro, me dijo que no. Yo, haciendo como hacen los checos conmigo que les digo que no hablo checo y ellos siguen como si yo lo hablara perfectamente, continué hablándole. Así que le dije al bambi que el chico de la silla de ruedas necesitaba ayuda y que yo no entendía qué le pasaba. Evidentemente el bambi no me entendió ni palabra… pero yo le di las gracias y me fui… a mi cita. Al final no me enteré de qué pasaba, aunque vi al bambi caminando junto a la silla por la acera al fin.
Y el segundo problema de comunicación lo dejaré para otra entrada, que ésta está saliendo algo larga. Adelanto que es con mi casero, no digo ná…¡Virgen de Regla, cuánta indolencia!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en qué cosas. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¡La vida me sonríe!

  1. zeltia dijo:

    uy que problema de conciencia…si te vas… malsi te quedas… malmenos mal que pudiste pasarle "el problema" a otrojijijijijifelicidades por springsfieldyo le compro a mi hijo ahí la ropa, pero el muy torpe es de tonos oscurosen fin.que es la eterna historia de hijos y padres ¿no?el caso es llevar la contraria

  2. Bueno, el nativo al que asalté no estaba muy por la labor, pero esto de ser emigrante te enseña muchas cosas, entre otras a echarle el marrón a otro jeeje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s