¡Tesco, te quiero!

He comentado ya en alguna ocasión lo maleducados que en general son los checos, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, heteros y gays. Aunque no sé si eso también será un fenómeno universal, porque las nuevas generaciones españolas también dejan bastante que desear. También sabéis todos cómo se las gastan los que están de cara al público en esta república, que a poco que te descuides te ignoran.
Bueno, pues ayer era festivo aquí. Después dicen que en España hay muchas fiestas, pero estos checos es que no paran, cada dos por tres hay un día festivo, en el que no se trabaja. Son festivos 24, 25 (como en todos sitios) y 26. Yo volvía de una jornada de trabajo, a pesar de ser festivo me tocó hacer un turno de 12 horas, una jornada durísima en la que me leí casi entero “El plan infinito” de Isabel Allende en versión digital pirata. Como digo, yo volvía a casa pero antes me pasé por el Tesco de mi barrio a comprar un par de cositas que me hacían falta. Sólo había una caja abierta, con una chica joven haciendo su trabajo. Llega mi turno, dobry vecer, dobry vecer, y empieza a pasar las cosas con bastante agilidad pero muy poca amabilidad. Llega la hora de pagar y le doy la tarjeta. Wichi wichi wichi ne kartu dijo señalando un cartel que había encima de la cinta, pero al revés. Al momento comprendí que en la única caja que había abierta y en la que normalmente aceptan tarjetas, por alguna razón que se me escapa, ese día no. Ya la hemos liado, me dije yo para mis adentros. Ella seguía hablando, y yo le dije “bankomat, bankomat” señalando el cajero automático y haciendo amagos para ir, dejando la compra allí. Ella ni me miraba y gritaba palabras sólo comprensibles para los que estaban alrededor. Como di un paso para ir al cajero, ella dio un grito wichi wichi, señalando la otra caja, al tiempo que dos empleados más venían. Uno que parecía el supervisor y otro que otras veces he visto en caja también. La chica empezó a hablar con el supervisor, éste introdujo los códigos correspondientes en la caja, sacó un ticket de anulación y se lo dio al otro chico que ya estaba en la caja de al lado. Mientras tanto, yo estaba metiendo mi compra en la única bolsa que la chica me dio, y quedaban bastante ceñiditas…¡con el humor que tenía como para pedirle otra! Así que me fui a la otra caja a pagar, y menos mal que el chico era amable porque la otra no hacía más que protestar todo el tiempo. Yo no es que entendiera lo que decía, pero la entonación no era suave ni melódica. Le pagué al chico, le dije un “dekuju” y un “na shledano” con la mejor de mis sonrisas y me marché. Sobre la chica yo pensaba para mis adentros “jamía, que humor tienes; yo también he trabajado todo el día y no estoy así”.
¡Tesco, es que te tengo que querer!

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4 respuestas a ¡Tesco, te quiero!

  1. Wunderk dijo:

    Cuando se ponen así es que dan miedo, madre mía. Se habría tomado la mujer un Becherovska de esos que saben a colonia… que es que hay que echarle valor para beberse eso, by the way.

  2. Sí, cuando se ponen agresivos son como son. Como dice JardineroFiel, si ve a un grupo de españoles o italianos armando jaleo no se asusta porque somos así, pero si ve a un grupo de checos es que seguro que van borrachos y son peligrosos…¡Así son ellos!

  3. zeltia dijo:

    lo de la mala hostia creo que tiene más que ver con la persona que con la nacionalidad!este verano en francia nos pasó a nosotros en una caja,nos habían cobrado un artículo dos veces, y nosotros no sabíamos francés, y ella no sabía español ni inglés,así que se puso de mal humor, menos mal que mi amigo erre que erre, y conseguimos que después de venir el encargado, y alguien que chapurreaba inglés, conseguimos nuestro dinero.como hoy es dia 31, aprovecho para desearte que tengas una divertida despedida de año,y que el año que viene hagas muchas e interesantes entradas en tu blog, que eso significará que estás viviendo intensamente.un abrazo y dos besos, guapo!

  4. Sí, eso es cierto. Depende más de la persona que de la nacionalidad. El otro día me contaba mi hermano su experiencia en Warner Bros Park con su hijita…y no tiene nada que envidiar a esta gente.Por desgracia, la Nochevieja la pasaré trabajando, cosas de la globalización.

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