¡Socialismo o muerte!

Como BridgetJones es cada día más Bridget Jones, este fin de semana ha estado en Eslovaquia en una boda multicultural: una amiga suya se ha casado con un inglés. Hasta aquí todo más o menos normal. Lo malo es que la familia de su amiga, a pesar de que ésta es eslovaca, son húngaros. Y no hablan ni palabra de eslovaco, ni de inglés. Así que ya os podéis imaginar el grado de surrealismo de la boda, con mi querida BridgetJones haciendo de intérprete entre los ingleses y los eslovacos que por allí hubiera. Imagino que con un par de vodkas hablaría húngaro también. El caso es que el viernes antes de irse, me envió un mensaje en el que me invitaba a cenar el domingo junto con Multilingüe, en un restaurante cubano. ¿Cubano? ¿Aquí en Brno, dónde está? Contesté. “Google it!” me respondió. “Dime por lo menos dónde nos vemos” repliqué.
Ayer domingo, me envió otro mensaje. “Bonico, nos vemos a las 7 y media en la estación, aunque con estos trenes eslovacos nunca se sabe”. Cuando yo llegué ya estaba allí Multilingüe. Por supuesto, el tren eslovaco no cumplió el horario y ella llegó algo así como media hora tarde, pero bueno, hemos aprendido a tomarnos la vida sin prisas, con tranquilidad. Pues nada, allá que nos fuimos los tres emigrantes en busca del restaurante cubano (Multilingüe es italiano), del cual lo único que sabíamos era la parada en la que nos teníamos que bajar del tranvía y que la cocina los domingos la cerraban a las 11; aunque esto último es relativo, la información de la página web no tiene por qué corresponderse con la realidad. El restaurante no está en el centro, como en principio yo pensé, sino en uno de los barrios comunistas, a tres paradas de tranvía de mi casa, en un barrio en el que ninguno de los tres había estado antes. Aunque cuando íbamos llegando, que aún había un poco de luz, la zona me resultaba familiar: por allí estuve yo correteando con la Thermomix cuando fui a recogerla a Correos.
Nos bajamos del tranvía como si hiciéramos aquel recorrido varias veces al día, y nos dirigimos a las entrañas del barrio. Justo al terminar la rampa de acceso al tranvía, nos encontramos con una especie de centro comercial que también sería de la época en que se construyó el barrio, pero más digno que aquel en el que compré la olla rápida. Por supueto, tenía su correspondiente supermercado Albert. Para sorpresa nuestra, vimos un gran cristalera con gente dentro bebiendo, que no comiendo, con eslóganes pintados en la pared del tipo ¡Socialismo o libertad! ¡La patria o la vida! y fotos de Fidel Castro y del Ché colgadas de las paredes. Todo en español. “Parece que es aquí” “Pues esto en nada se parece a las fotos de la página web, y nosotros que pensábamos que iba a ser un sitio caro” dijo BridgetJones. No tenía rótulo, con lo cual no había ninguna seguridad de que el restaurante cubano, llamado Havana, fuera aquel antro, con más aspecto de tasca que de restaurante. Un poco más adelante había otro local, con algo mejor aspecto. Me acerqué mientras ellos dos seguían mirando al interior de aquel tugurio con cara de estupefacción, y efectivamente, el otro local era el restaurante cubano. Elegante, bien montado, amplio, limpio, música cubana (Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer, Vieja Trova Santiaguera, de ese estilo). “Es que aquel debe ser el bar para los cubanos y este para los turistas con euros y dólares, y nosotros tenemos euros” dije yo.
“Dile, dile a NiEstá qué idioma estás aprendiendo ahora” le dijo BridgetJones a Multilingüe en medio de la cena. “Bueno, estoy aprendiendo tagalo”. “¡Virgen de Regla santísima! ¿Tagalo? ¿Pero ese idioma lo habla alguien? No creo que tengas muchas oportunidades de practicarlo aquí, y tampoco creo que haya mucha producción cultural en ese idioma. Aunque yo tengo un cliente filipino, le puedo preguntar”. Dije yo del tirón, por efecto del estupor. En toda la noche no me pude quitar de la cabeza que este hombre que estaba sentado frente a mí estuviera aprendiendo tagalo. “¿Cuántos idiomas hablas?” “¿Cuántos hablo o cuántos he estudiado? Hablar bien…” “En cuántos te puedes comunicar” dije yo interrumpiéndole. “Pues italiano, checo, ruso, francés, inglés, español, y he estudiado aunque ya casi no me acuerdo, croata y rumano”. “¿Y cómo es que no estás trabajando en la Unión Europea o de Papa, total eres italiano” dije yo, aún en estado de shock por lo del tagalo. Pero reconoció que para ser Papa tenía un pequeño problema: no habla latín, aunque también lo estudió varios años.
“¿A qué hora pasa el último tranvía?” “Es temprano, el 8 dura casi hasta las 11, pero sí, va siendo hora de irse, porque no es cuestión de ponerse a buscar dónde para el nocturno, aunque bien pensado, así conocemos un poco el barrio”, dije yo. Y nos fuimos a coger el tranvía, que la parada como podéis suponer estaba a escasos 100 metros. “El tranvía pasa en 3 minutos” dijo Multilingüe mirando en los horarios del tranvía. “Si es que somos los mejores: encontramos el restaurante del tirón, llegamos justos para coger el tranvía; somos unos genios, unos genios de la emigración”.

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9 respuestas a ¡Socialismo o muerte!

  1. Anonymous dijo:

    Habría que veros a los tres emigrantes, mirando al tugurio primero y en el restaurante más tarde. Me tienes que llevar, al tugurio también. JEJEJE.Nos dejas con la intriga de saber PARA QUÉ estudia ese hombre tagalo. PocoYo. Un Beso.

  2. Pues aprende tagalo porque sí, porque dice que tiene que mantener el cerebro activo y que las lenguas de aquella zona le interesan mucho porque son muy diferentes. En fin, para gustos…

  3. zeltia dijo:

    a mí me quedó la curiosidad de "donde" se habla tagalo, tendré que googlear ahora un poco!y menudos emigrantes tan poco comunes que sois!o es que los emigrantes han cambiado mucho :-)(en el bajo de mi casa hay un bar brasileiro, donde se reunen los inmigrantes brasileiros principalmente las tarde-noches de los domingos, y tenías que ver! todo el barrio se anima con los culitos respingones de las chicas (y de los chicos), el ritmo de salsa que escapa por la puerta del bar, y la alegría y el color)¿y por qué estábais tan impresionados por el tugurio y la revolución cubana?viva cuba libre, hermano!

  4. zeltia dijo:

    ah y me dejaste impresionada con la "boa" multicultural y tu amiga B.J.

  5. Zeltia, es que somos emigrantes de nueva generación, productos de un mundo globalizado (si nos ponemos pedantes ejjeje). Aunque no sé por qué dices que somos emigrantes poco comunes, la verdad. La cuestión sobre la tasca era que para nada se parecía a lo que ellos habían visto en la web y les habían contado, esperaban encontrar un sitio elegante, fino, y a aquel sitio sólo le faltaban las servilletas, los palillos y las colillas por el suelo para ser una tasca de la peor catadura.

  6. Zeltia dijo:

    coño, porque de morriña por la tierra nada,pero en cambio os vais conociendo todos los bares y restaurantes:-)adaptándoos muy bien al diferente estilo de vida y tal.si lo digo con envidia lo de emigrantes diferentes!(si estoy pensando yo en cogerme un par de meses sin empleo y sueldo (tan pronto ahorre algo)para estarme por algún sitio, probando a ver como es vivir en una ciudad diferente y todo eso, pero sinla esclavitud del trabajo, ah no no, que no llevo ya 30 años cotizados para irme a currar más!

  7. Zeltia, tanto como morriña de la tierra al menos yo no tengo. Sí es cierto que se echan muchas cosas de menos, pero de ahí a tener una nostalgia sin consuelo, pues como que no. Y también es cierto que a veces se me quedan los ojos como platos de las cosas que veo, pero bueno, eso es choque cultural. Además yo soy de la opinión de que no se puede pensar tanto en lo que se deja, porque si no, ni se es de un sitio ni del otro, y esa no es buena estrategia.Pero la vida de emigrante es muy dura, que conste 😉

  8. Anonymous dijo:

    ¿No dicen que viajar y conocer gente de otras culturas e idiomas abre la mente? pues la tuya debe estar "desconyuntaita", lo del tagalo me ha superado por completo, lo confieso. Por cierto, gran noticia, por fin, despues de 3 años de felicidad ha llegado para colmarnos de alegria, se llama Telma, y no, no es una niña china, ¡¡es la thermomix!! ya soy de la secta, en breve informacion sobre los primeros experimentos aunque confieso que espero algun consejo tuyo oh gran gurú de la cocina thermomixiana.Verdana

  9. Verdana, querida, yo aún estoy en estado de shock por el tagalo. Menos mal que la noticia de que mi solitaria Thermomix tenga otra prima alivia un poco esta desazón que tengo. ¡Bienvenida a la secta!Para ser una thermomixera de pro tienes que hacerte asidua del foro de http://www.mundorecetas.com, seguidora del club en facebook, visitar de vez en cuando http://www.velocidadcuchara.com y por supuesto ojear de vez en cuando el blog de paco (hoycocinapaco.blogspot.com) que hace recetas de otras páginas y comenta cómo le han salido y qué tal son. De todos éstos, sin duda, el mejor es el foro de mundorecetas, foro de marujas donde los haya jejeje es genial; imagínate, miles de marujas de toda España abonadas a un foro de internet. Lo mejor de todo, la gran mayoría son recetas de todos los días. Estupendo, estupendo.

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