Talent Voice: episodio final

O “No soy traficante aunque lo parezca”. Esto del talent voice ha sido una experiencia de tira y afloja, o de técnicas de negociación en estado puro que dirían los redichos. Hace ya tiempo que terminé las grabaciones, que han sido sólo dos. Evidentemente antes de empezar la segunda grabación, ya le pedí el dinero de la primera, que ya iba siendo hora de cobrarlo. Pero ahí quedó la cosa. Terminé la segunda grabación, la envié, guardé el micrófono y esperé. Como el que espera desespera, de vez en cuando le envié un correo electrónico a la chica con la que yo contactaba reclamándole el dinero. Pero ni caso, ni siquiera un saludo con alguna excusa que yo no aceptaría. Así que me resigné y di el dinero por perdido, con la intención de montar en el mini-piso un karaoke clandestino, toda vez que las dimensiones del cable del micrófono daban para ese uso. Y nada más elegante que un karaoke en un iMac. Al tiempo, la susodicha me envió un correo para que corrigiera los errores que, no sé quienes ni de qué modo, habían detectado, y preguntando si realmente eran tales errores. Yo, ante la ausencia de dinero de por medio, me limité a leer las anotaciones que esos desconocidos habían escrito en una hoja de Excel y contestarle diciendo que aunque era cierto que tales errores existían, para nada desvirtuaban el sentido y el significado de la oración (como era en inglés, lo dije de una forma mucho más sencilla, claro). Eso sí, en el mismo email tuvo la gentileza de decirme cómo quería cobrar, si en efectivo o por transferencia. Mi contestación sobre este particular fue que evidentemente en efectivo, puesto que yo no podía emitirle ninguna factura, algo que ella quería. Ni sé cómo se hace una factura en esta república ni tengo número de autónomo para el IVA. Ella aceptó hacer el pago en efectivo. Y ahí quedó la cosa, el silencio más absoluto. Al cabo del tiempo de varios correos insistiendo en el cobro del trabajo efectuado, me contesta con la imperiosa necesidad de recuperar el micrófono ya que lo necesitaba para el chico que iba a hacer las grabaciones en ruso. Le repliqué instándola a una cita en la que intercambiaríamos el micrófono por el dinero, aunque ella insistía en recuperar el micrófono antes. Argumentaba que ella no era la que hacía los pagos; ante mi insistencia en en tener micrófono secuestrado, que le urgía, si no me pagaba, accedió a concertarme una cita con el chico de Praga que lleva esos asuntos. Otra vez el silencio más absoluto. Hasta el domingo pasado, que recibo un mensaje en el móvil de un teléfono que no tenía en mi agenda: “J. me ha dicho que te tenemos que dar dinero. Podemos quedar en algún lugar del centro a las 4 y me entregas el micrófono. J.” “Me voy de viaje a las 3 y media, podemos quedar a las 3 en la estación de Grand”. “Perfecto, allí estaré puntual un Audi A6 azul”. Pues allí estaba yo con mi maletita en la estación de Grand acechando todos los coches que llegaban, con el micrófono en el bolso y pensando cuánto lo iba a pasear si el tío no aparecía en su flamante Audi A6. Pero apareció. Vi el coche parado en doble fila y me acerqué, aunque en realidad más que azul era gris. Claro que cuando él se compró el coche y eligió el color le dirían que aquél era “azul estelar” o cualquier otro nombre rimbombante que le ponen a los colores de los coches. Pues nada, eso, que me acerqué, nos saludamos y presentamos. “Dame el micrófono y lo pongo aquí detrás”. El no paraba de hablar, una cosa detrás de otra, y yo con prisas que el autobús no espera a nadie. Total, que se saca una nota de la cartera con unas anotaciones y unas cuentas hechas y en la que ponía Talent Voice (!). Me explicó lo que tenía que descontar de impuestos y demás, y lo extrañado que estaba de que yo quisiera cobrar en efectivo. No era cuestión de explicarle que no me fiaba un pelo de ellos. Alabó mi trabajo, mi voz y me preguntó si estaba certificado por Microsoft. “¿Qué?” dije. “Yo le envié unas grabaciones de prueba a J. hace más de un año y no me ha dicho nada de certificaciones” “¿Hace un año? Le preguntaré a J. pero tu voz es muy bonita y este proyecto no ha hecho nada más que empezar. La mayoría de la gente lo deja, porque no es fácil hacerlo, trabajar con la voz. Pero nos tendrás que hacer factura de las próximas grabaciones porque serán cantidades importantes”. Yo pensando, bonico yo estoy ya muy mayor para que me vendas humo. Ya veremos qué pasa, y si me conviene hacerlo o no. Claro que lo que le dije fue otra cosa, faltaría más: “yo estoy disponible, y por las facturas no te preocupes, que ya me informaré de los que hay que hacer para registrarse aquí”. Todo esto fue junto al coche, los dos de pié y la puerta del conductor abierta, como si de un momento a otro fuera a salir pitando. Y llegó el momento del dinero. Ni corto ni perezoso, se inclina sobre el asiento, coge de nuevo la cartera y saca un fajo de billetes, que se pone a contar. “Toma, compruébalo” y me lo dio. Por supuesto yo lo conté billete por billete. “Creo que faltan 400 kc”. “Perdona, es cierto, toma”. “Gracias”. Y me metí, al más genuino estilo matutero, el dinero en el bolsillo de la cazadora. Todo aquel que nos estuviera observando, pensaría que aquello era un trapicheo de lo menos legal. Muy legal no es que fuera, pero no delictivo ¿o sí?
Yo, como le dije a este buen hombre, que mucho Audi A6 pero la caries de la paleta bien se la podía empastar y ponerse algo de suavizante en aquella melena, me iba de viaje. A zona euro, así que no he paseado el micrófono, pero lo que son las coronas checas sí que han cruzado fronteras…¡varias, además!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Imprevistos, qué cosas. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Talent Voice: episodio final

  1. Zeltia dijo:

    Imagino que las fronteras que has cruzado las dejas para otro post.Y haces bien, que material para éste, tenías de sobra!al más puro estilo peliculero, ya lo creo, flamante coche y caries incluída!Así que talent voice eh?, me acuerdo de cuando te lo propusieron. Bien, mira que si ahora tienes que cambiar de profesión?!Un dia nos subes una grabación a un post!:-)hablando de éso ¿cómo que preguntando de qué foto se habla en mi post? jajaja tenías el enlace a ella en el propio texto (mis enlaces salen en rojo), allí donde digo "aquella que fuí hace tiempo".(y tanto tiempo: hace cerca de 30 de años)te dejo aquí el enlace:http://www.flickr.com/photos/zeltia/4552117832/sizes/m/Efectivamente no hace falta que me avises de las entradas, porque desde que cambié a wordpress ya me avisa el blog, (en el anterior no me avisaba)biquiños! y gracias por el esfuerzo de leer en gallego!

  2. Anonymous dijo:

    Frontreras. Eres un delincuente. Si hasta Ryanair queria dejarte en tierra, jejejjej. Cuenta, cuenta.Pocoyo.

  3. Ah, Zeltia, vale, es que con la atención para leer en gallego, se me pasan algunos detalles jejeje. No sé si contar lo de mi viaje, porque se supone que no he estado…aunque depende de para quién jejejePocoYo, no, no voy a contar nada del viaje, mejor que no, mejor que no. Y ya sabes que me obligan a delinquir, yo no quiero, pero me obligan, ¡no me dejan otra opción!

  4. zeltia dijo:

    por supuesto que te obligan, tú, siempre inocente (hasta que se demuestre lo contrario)oh, por favor, cuéntalo!!!(Y gracìas por lo de estupenda);-)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s