¡Qué lucha, qué lucha!

Esta mañana he ido a la estación de autobuses a comprar el billete para el aeropuerto de Viena. Nunca había estado en esta estación, porque no es la misma en la que paran los Student Agency. Pero alguna vez tenía que ser la primera, y ha sido hoy.
Todas las estaciones de autobuses son algo cutres. Y las checas no iban a ser menos. Uno entra, y la primera sensación que tiene es, además de “cutrez”, de dejadez y deterioro. Por supuesto, hay más espacio dedicado a las vendejas de los vietnamitas y a puestos de comida rápida que a ventanillas de venta de billetes o de información. Como no era capaz de encontrar nada que me indicara dónde están las ventanillas de venta de billetes, me dirigí a la parte donde, entre las columnas y puestos diversos, se divisaba una i, de información, claro. Era la sala de espera, y también información. Me acerco a la ventanilla y veo a una señora de unos 50 años, con aspecto de funcionaria. Le pregunto si habla inglés, y con un movimiento de cabeza y sin decir ni mu, me hizo saber que no. Yo creía estar ante un emoticón de messenger. Ni una palabra, y encima dirigió la mirada a los siguientes dándome a entender que me buscara la vida. Y eso hice. Salí, tomándome el asunto con la mayor naturalidad del mundo. Al final de esa parte, hay lo que se podrían considerar oficinas, y pude ver que eran de la compañía que pretendía que me llevara al aeropuerto de Viena. Cristaleras de metal pintado de azul, bastante deteriorado, la primera puerta abierta, pero parecía más bien la oficina. ¿Por dónde se entra aquí, Virgen de Regla? me dije a mí mismo. Divisé en la esquina un puerta que no estaba cerrada del todo, así que miré por el cristal y comprobé que era el despacho de billetes. Muchas ventanillas, sólo dos abiertas. Eso sí, sus postes con la cuerda para organizar las colas, aunque no había nadie. Voy a la primera ventanilla. ¿English? (no sé por qué sigo intentándolo, la verdad). “Ne” dijo la señora. “Vídeň” dije yo, con un dominio absoluto del checo. La buena señora soltó una parrafada para decirme que me dirigiera a la otra ventanilla, que estaba en el otro extremo de la sala, donde supuse yo que vendían los billetes internacionales. Allá que fui, y tras el cristal, una señora también entrada en años, que activó el micrófono en cuanto me vio. Nada más verla, y a pesar de ser la ventanilla internacional, pensé que aquella señora de inglés, nada de nada. Pero por preguntar… efectivamente, ni sabía ni quería saber. Pues nada, a poner en marcha de nuevo mi dominio absoluto del idioma local. “ Vídeň letiště, čtvrtek” “Jo” dijo ella. “Kartu?” pregunté. “Ne” dijo ella y algo más que supongo que sería sólo en efectivo. Le pregunté cuánto era, y gracias a Dios llevaba bastante. Como mis dominios lingüísticos acababan ahí, ella, muy voluntariosamente pero con muy mala cara, me escribió en un papel el precio, la fecha y la hora y dijo “Passport”. Le dí el dinero y ella imprimió el billete. “Diky, na shle” dije yo.
Como veis, mi vida aquí sigue más o menos igual. Acepto mi parte de culpa… ¡pero qué poca voluntad ponen ellos!

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11 respuestas a ¡Qué lucha, qué lucha!

  1. Wunderkammer dijo:

    Puedes imaginarte el susto cuando llegué a esa estación una noche del año 1996… cutre y sin un alma. Menos mal que me encontré en la estación de autobuses de Viena a aquella chica letona que iba al mismo sitio que yo… Gracias a su ruso y a una mujer mayor que caminaba por la noche y nos orientó conseguimos llegar al tranvía que nos tenía que dejar cerca de la residencia estudiantil.Esa sensación gris y de gente que ni sonríe y ni quiere colaborar la verdad es que es deprimente. Menos mal que luego uno se encuentra a gente maravillosa por el mundo.

  2. Anonymous dijo:

    Emoticones!!! JAJAJAJAJA. Has dado con la clave. JAJAJAJA. Pero por otro lado me alegro, porque así hablas checo, que dicho sea de paso, sabes más de lo que yo creía. ¡Ay dios, estos checos son … de lo que no hay!. Ojalá una jauría de turistas los invada y no tengan más remedio que evolucionar.Un beso. POCOYO

  3. Me puedo imaginar cómo era esto en 1996, si ahora es como es. Imagina tú, Wunderk, cómo será la estación ahora, que durante todo este tiempo no le han dado ni una manita de pintura. La verdad, no sé cómo te pudiste atrever jjej

  4. PocoYo, no te ilusiones. Esta gente no cambiará en la vida. Están instalados en una melancolía perpetua, de la que no quieren salir, y que por supuesto, no reconocen. Pero bueno, ellos son así qué se le va a hacer.

  5. ¡Qué pereza chico! Espero que seas joven porque la juventud puede con todo: los problemas, la antipatía, el mal clima, la mala comida… Es más, te hace parecer que es "una experiencia" (claro, de la misma forma que ir a la cárcel o que te den una paliza son experiencias) y luego la memoria se ocupa de que recuerdes esas cosas con cariño.Qué maravilla esa cosa de la memoria…

  6. Sr Marqués:No creo que sea cuestión de edad (yo ya no soy joven, si por joven se entiende menor de 35 años), es cuestión de que las cosas hay que hacerlas…y se hacen. Y mejor verles el lado simpático que el antipático, la verdad.

  7. No te quejes que hasta "Hace dos días" la estación de autobuses de Chipiona o lo que es lo mismo "Los Amarillos" en el mismo centro del pueblo, no tenía mucho más que la estación que hoy tu describes, el idioma era el mismo pero simpatía poca, un saludo Chipionero.

  8. zeltia dijo:

    Estoy de acuerdo con "El Marqués" en que la memoria es una seleccionadora de aupa. (pero también en la madurez, yo misma soy la prueba viviente):)lo de "tarjeta"? lo he entendido por deducción, pero es que ese checo que escribes… uff, qué será escucharlo!De verdad que todo ese trabajo no vale para cualquiera (y yo imaginándome viajando por el mundo cuando me jubile…!!!!)

  9. Es cierto, Mamé, la estación de Los Amarillos era aún peor que esta.Pero por lo menos entendíamos los carteles.No te preocupes, Zeltia, el checo es un idioma fonético, y quitando un par de sonidos diferentes, el resto se lee como español. Pero suena a primitivo, yo siempre lo he dicho 😉

  10. Anonymous dijo:

    Hola! Mi nombre es Gisela, soy de argentina y estoy viviendo en Praga por un tiempo. Me senti muy identificada con la situacion en la estacion y me quedo con tu frase "Acepto mi parte de culpa… ¡pero qué poca voluntad ponen ellos!"Saludos!Gise

  11. ¡Bienvenida, Gise! Todo un placer tenerte aquí, de verdad. No sé cómo diste con el blog, pero me alegra que me leas. Y me alegra también que comprendas, porque es que los que vienen de visita no se hacen una idea, de la poca voluntad que ponen en comunicarse… ¡a veces son xenófobos hasta el extremo! Pero bueno, así hay que aceptarlos, total, estamos en su casa.

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