Con paciencia y una caña…

Como casi siempre me tengo que tragar mis propias palabras, dichas de viva voz o escritas. Este verano también está siendo fresquito, en líneas generales. Desde aquellos días que me recordaron la muerte de las gallinas, el Sol también se ha ido de vacaciones, a Croacia, que es donde aquí va la gente principalmente. Pero hoy parece que el día va a abrir, y las nubes van en retirada. Así que BridgetJones y yo vamos a aprovechar para hacer algo por nuestras vidas culturales, que las tenemos abandonadas. No hay plan concreto, hemos quedado a las 12 y media para comer (“¿desde cuándo comes tú tan temprano?” me dijo ella) y luego ya veremos.

Pero no es esto lo que quería contar. Hace ya casi un año que mi insigne madre, que porque no sabe de la existencia de este blog si no igual que me escribe emails escribiría comentarios, vino de visita a esta república. La expresión “esta república” se la debo a ella, y aunque en la correspondiente entrada de su visita no conté la gran mayoría de sus comentarios e impresiones porque no quiero que me quite protagonismo (ya tengo bastante competencia con BridgetJones), para la historia han quedado frases memorables como “yo lo que quiero es un tinto de verano” o “uich, ¿ni unos picos ni ná?”.

Mamá, tengo que darte una buena noticia. Ya puedes venir de nuevo a esta república: ¡he encontrado picos! Falta el tinto de verano, pero a lo mejor eso lo podemos apañar, aunque en lugar de casera tengamos que usar sevenup.

La verdad es que poco a poco he ido encontrando productos que echaba de menos. O algunos de los que ni me acordaba. Por fin he descubierto cual es el tomate triturado, entre los cienes y cienes de tarros de ketchup, he encontrado garbanzos cocidos (en lata, pero bueno), chorizo (es relativamente frecuente, la verdad), piñones y… no os lo perdáis ¡tortas de aceite de Inés Rosales! Pero la auténticas, no esas que en realidad son obleas de hojaldre. Las verdaderas, las genuinas,  escritas en checo, menos el nombre Inés Rosales. ¡Si es que la globalización tiene unas cosas! Las tortas de Inés Rosales las descubrí en una tienda muy pequeña de  comida de importación que hay cerca de la casa de BridgetJones. Iba yo por allí un día, miro de reojo el escaparate que suele tener aceites y productos de dieta mediterránea sobre todo de Grecia, y me dije ¡no puede ser, no puede ser… tortas de Inés Rosales… y en checo! Me llamó la atención que hubiera tortas de aceite, pero más aún que el envoltorio estuviera escrito en checo porque eso quiere decir que no eran una importación directa para tiendas delicatessen, sino que había una producción para esta república.

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Una respuesta a Con paciencia y una caña…

  1. lo que no se encuentre en “la republica”es que no existe!xd

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