De obra en obra

No sé si habrá una Plan E en esta república, pero lo parece. Por lo menos en Brno. Está destruida, casi no hay una calle por la que se pueda transitar con normalidad. Va uno tan feliz en el Fabia y de pronto se encuentra que la calle está cortada. ¿Y ahora para dónde tiro? Porque yo me conozco la ciudad, pero no tan bien como para en una milmillonésima de segundo pensar una ruta alternativa. Además la opción de recalcular rutas del gps que traía de nacimiento, no funciona muy bien. Pero bueno, es lo que hay, y si por esta calle no podemos tirar, a ver si encontramos alguna paralela. A veces, hay un poco de suerte y ponen unas señales naranja (sí, naranja, las señales de obra aquí no son amarillas, son naranjas) que más que bien te orientan.
Y claro, el transporte público también está afectado. Pero muy, muy afectado. Dos centros neurálgicos de comunicaciones están patas arriba. Uno es Česká y otro Stará Osada. Los dos son importantes para que yo pueda llegar a mi casa en tranvía, trolebús o autobús. Česká lleva ya varios meses completamente destruida, con lo cual los tranvías no llegan hasta ella. Ni los tranvías ni nada, incluso cuesta trabajo atravesarla a pie. Como ya he comentado varias veces, a Česká llegan casi todos los tranvías, con lo cual imaginaros el lío que se montó al principio. Pero la compañía de transportes, que sabía lo que se avecinaba, montó una especie de puntos de información con unos señores en edad avanzada y con una bien criada barriga cervecera, ataviados con chalecos reflectantes y apostados en la estación de tren y en varios puntos alrededor de Česká donde estaban las paradas provisionales. Me extrañó que fueran señores y no bambis, que es lo normal en estos casos: jóvenes estudiantes que mal informan para sacarse unas coronas. Pero en este caso la desinformación está avalada por la edad. Y por un plano, como el de la foto.
En Česká no sé exactamente qué han hecho, aunque todo parece indicar que han cambiado las canalizaciones. Hace dos años, cuando yo llegué, esta parte de la ciudad estaba acabadita de arreglar, que se le notaba el brillo al hormigón de las aceras todavía. Y ahora la han destruido completamente, para rehacerla. Con fondos de la Unión Europea, claro. También parece que deshacer lo recién hecho para volverlo a hacer no es virtud sólo de los alcaldes españoles. Por cierto, no sé como se llama ni quién es el alcalde de Brno.
En Stará Osada la destrucción no es tan manifiesta, y además, realmente lo necesitaba. Están cambiando el pavimento de las paradas de los autobuses, que buena falta le hacía porque al parar los susodichos quedaban un poco torcidos de los desniveles del pavimento. En realidad era, y es lo que están poniendo de nuevo, adoquines pequeños que, unidos unos a otros, van formando un semicírculo. La integridad física de los pasajeros estaba en entredicho por la velocidad a la que van, el poco respeto de los conductores a los pasajeros y los socavones en la parada. Y allí están ellos, poniendo un adoquín junto a otro, con la indolencia que les caracteriza. La foto es precisamente de Stará Osada, y como veis, las paradas están repartidas por los alrededores. El plano hay que estudiarlo a conciencia, porque no es tan fácil llegar a las nuevas paradas. Incluso hay que atravesar pasos subterráneos.
Además de éstas, hay otras obras por la ciudad, como decía. Si ves un cartel naranja es que alguna calle está cortada por obras. Y se atreven, en esta situación de la ciudad, celebrar el Gran Premio de Motociclismo de la República Checa. Yo lo sé porque estoy medianamente informado, porque lo que se dice animación motera, no es que haya en la ciudad la verdad. Mi familia puede dar fe de ello, que el año pasado estaban ellos aquí durante las carreras. Sí se nota en que se ven caras nuevas, caras no tan checas aunque tienen pinta de no ser de muy lejos. Y destacan también los moteros entre el resto por esa madurez que se resiste a dejar la juventud y se atavía de una indumentaria que no le corresponde: pantalones vaqueros ajustados, cazadora vaquera o de cuero, pelo canoso y desenfadado (el que tiene), y ellas también bastante ceñiditas luciendo y exhibiendo tetas la que puede. Al parecer también es un uniforme internacional esta indumentaria. Aunque el gran premio ha pasado ya, con triple victoria española, aún hay algunos rezagados que están haciendo fotos a todos los edificios, como locos apurando los últimos días de vacaciones (digo yo). Yo he echado de menos la imagen de un montón de motos aparcadas delante de un bar, restaurante o pensión, imagen bastante habitual en Jerez al menos cuando yo aún vivía allí. Lo malo del asunto de las motos es que hay muchos controles de policía… no sé para qué, si no he visto ni una moto.
No sé si algún lector habrá visto las carreras por la tele, pero el circuito está en medio de un bosque, algo retirado de la ciudad. Estuve allí un día por equivocación, una de las veces que me falló el gps. Yo volvía de Trebic con MayaPlisestkaya y me salí por la salida errónea de la autovía. Bueno, no es que me saliera, es que la autovía terminaba y cada carril iba a un sitio. El de la derecha hacia Brno y el otro… no recuerdo pero terminé en el circuito. Y yo cogí éste claro. De esa forma descubrí el “autodrom”.

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