Nunca es tarde…

… si la dicha es buena. Al cabo de 2 años, por fin le he hecho una foto a la señal de tráfico de la carretera de mi vida. Fue a la vuelta de Cracovia, como veis, hacía un tiempo estupendo. Y encima, en un atasco. Con los nervios ya de punta, porque salimos de Cracovia a las 11 de la mañana, y la foto está hecha a las 5 de la tarde. Aunque yo creo que eran las 6 porque no sé si la cámara cambia a horario de verano automáticamente, la verdad. En circunstancias normales no se tarda tanto, pero entre la lluvia, las obras y la paradita a comer, el camino se hizo eterno. Por cierto, nos paramos a comer en un sitio en Ostrava nada recomendable. Tenían la desfachatez de anunciar en grandes letras góticas “cocina checa”. ¿Eso existe? Hasta ahora no me he atrevido a preguntárselo a nadie, porque estos checos son muy susceptibles, aparte de tener la autoestima muy alta. (Sí hay preparaciones curiosas, pero no son exclusivas de esta república, sino que se extienden por casi toda esta parte de centroeuropa. Vuelvo a los pirohy: con pequeñas variaciones se come en Polonia, Eslovaquia, Ucrania e incluso Georgia). La camarera del restaurante se empeñó en hablarnos en alemán. Sé que PocoYo y NiEstá tienen pinta de extranjeros…¡pero alemanes! Se agradece, de todas formas, que al menos hiciera el esfuerzo de comunicarse en un idioma que no era el suyo… que ya es bastante para un checo. En Cracovia no tuvimos ningún problema de comunicación. Más bien al contrario. En todo el centro hay muchachas repartiendo publicidad de bares, restaurantes y discotecas. Y no se cortaban un pelo en entablar conversación contigo para explicarte cuán magnífico era aquel bar, restaurantes o discoteca. Incluso nos ofrecieron un tour, por el módico precio de 10 euros (la chica hablaba en euros, aunque Polonia no es zona euro), que incluía la entrada a varios bares y discotecas. Guiados, por eso lo del tour. El grupo se organizaba a las 9 de la noche en la puerta principal de la iglesia de Santa María. Todo esto lo sé porque la chica se explicó perfectamente, no porque acudiéramos. A mí aquello me sonaba a circuito para ingleses, que van un par de días a emborracharse lo máximo posible. Y si de paso conocen a alguna polaca rubia, delgada y con tacones imposibles mucho mejor. Incluso publicidad de sitios de strip-tease nos dieron, en la católica polonia. En la ciudad del Papa, donde casi todo se llama Juan Pablo II, donde una planta del museo catedralicio está dedicada a Su Santidad. Sin ánimo de ofender a nadie, no sé qué interés puede tener contemplar los zapatos que llevaba el papa en su última visita a Cracovia, la verdad. Porque la exhibición consistía en eso, que si los zapatos, que si la casulla, que si la silla. Fuimos porque la entrada estaba incluída en la entrada a la catedral y su torre. A la que subimos, por supuesto. Y vimos la campana de Segismundo, faltaría más. (Segismundo no mi amigo polaco ni el protagonista de La vida es sueño, sino el rey verdadero). Por cierto, nunca entenderé la pasión universal por los muertos recientes. Allí mismo está enterrado el presidente polaco que falleció en accidente de aviación, junto con su mujer. Quiero decir que los dos están enterrados allí, en el accidente por supuesto fallecieron muchos más. Bueno, pues en su tumba, bastante fea dicho sea de paso, había cola y la gente se hacía fotos. Tanta gente la visitaba, que había una chica dirigiendo el tráfico. Sin embargo, las tumbas de ilustres polacos como Chopin pasaban desapercibidas. Claro que el funeral de éste no lo retransmitieron por televisión.
¿Alguien sabía que esta zona de Polonia además de Gran Polonia, se llama Galicia? Yo no. Pues el centro judío del barrio judío (Kazimierz) se llama Galicja, escrito así y en español Galicia. Por supuesto, entramos a preguntar, por curiosidad intelectual y porque a través de los cristales del edificio se veía un monísimo muchacho rubio. Y encima resultó ser muy amable. Nos explicó esto, y además dónde estaba la sinagoga que yo quería visitar. Con una preciosa sonrisa y unos ojos muy azules que también sonreían. El barrio judío ha cambiado bastante en tres años. En oferta porque las casas están igual de deterioradas. Hay muchos más restaurantes y cafeterías. Sin lugar a dudas, el lugar más encantador del barrio es la plaza del mercado. Lo era antes, y lo sigue siendo. El mercado está en medio de la plaza y en casi todos los bajos de los edificios que conforman la plaza hay pequeños bares, pequeños restaurantes y pequeño comercio. Además, en uno de los solares montan un mercadillo de artículos de lo más variopinto, a medio camino entre artículos para turistas y artículos para los nativos: desde enseñas de la época comunista a tomates y lechugas. En fín, de todo. Fue en este barrio donde se rodó La lista de Schindler. De hecho, la famosa fábrica aún permanece en el barrio, reconvertida en museo. No fuimos a visitar ni este museo ni Auschwitz, ya está uno un poco saturado de holocausto, la verdad.

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5 respuestas a Nunca es tarde…

  1. Anonimo dijo:

    SISISISi. Tienes toda la razón.
    ¡¡¡¡¡VIVA GALICIA!!!!!!! Por algo es año santo este ¿no?
    Con toda la gente que había visitando la tumba del presidente accidentado y aquel informador turístico tan solo … KADETUS, KADETUS.

    Pocoyo

  2. zeltia dijo:

    oh oh oh!
    me ha encantado esta entrada!, por fin podemos ver parte de la (ahora para mi) famosísima carretera E-50 😀
    y acompañas el post con fotos, que eso siempre me gusta. Recuerdo cuando hablaste de éste parque, desde luego está precioso, con toda esa vegetación exuberante [a mí me gusta lo verde, viva la gaita, viva el gaitero] lo de lo verde y la gaita va por esa parte del barrio judio de Cracovia que se pronuncia Galicia, qué curioso!
    ay, cuantas cositas por el mundo para ver!
    -bueno, lo del papa no. No. No quiero ir a ver el museo del papa.

  3. zeltia dijo:

    Bueno, como verás me leí los dos posts seguidos y a la hora de comentar lo mezclé todo!

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Sabía que lo de Galicia te iba a gustar jejeje. Nos llamó bastante la atención, por el nombre, por el edificio tan moderno en medio de tanta decrepitud, y por supuesto por el chico de información tan rubio, tan mono y tan simpático.
      Marianské Udolí está precioso ahora, como se podía imaginar uno que estaría en plena efervescencia de la naturaleza. Tú como eres de zona verde, te sentirías como en casa. Prometo volver en invierno, y hacer fotos con los lagos helados y nieve por todos sitios. Veremos la diferencia.

  4. Pingback: public relations « estasme falando a min?

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