Principios universales

Si para algo ha servido este blog, además de para cotillear en mi vida, es para descubrir principios universales. Cosas que se hacen, o actitudes, que igual se hacen en Chipiona, que en Brno o Pekín (bueno, ahora Beijing). Uno de esos principios es la Navidad. No la Navidad en sí, sino lo pronto que “llega”. A finales de octubre o a principios de noviembre, ya empiezan los comercios a decorar los escaparates y poner sus luces en cascada por las fachadas o alrededor del panel luminoso. En las papelerías ya hay envoltorios con motivos navideños. Es cierto que por estas tierras se celebra el Adviento (los cuatro domingos anteriores a Navidad, recuerdo a los rezagados en liturgia cristiana), pero por mucho que lo estiremos no llega a octubre. Nosotros, los occidentales del Hemisferio Norte, asociamos la Navidad con frío y nieve. En esta república eso más o menos se cumple, por lo menos hace frío aunque aún no haya nevado (y que tarde, que tarde). Que hace frío lo nota uno en sus propias carnes y en el termómetro del Fabia, que es infalible. Aquí aún no se han animado a poner termómetros en las calles, como hay en la mayoría de las ciudades españolas. Supongo que para no asustar a la población, cuando vean que en invierno el tiempo “mejora” cuando marca 0º, y en verano un calor “insufrible” cuando marca 25º. Pero las cuestiones climatológicas ya las conocemos, o por lo menos nos las imaginamos. Lo que uno no se imagina, por mucho esfuerzo que haga, es la falta de luz. Los que somos del sur sufrimos la visita de gentes de esta zona, buscando precisamente eso: luz y Sol. Yo, humilde españolito que la vida aún no lo había arrojado a un destino cosmopolita, pensaba en mi inocencia, que aquello eran exageraciones. Pero no, nada de eso. Una verdad como un puño. El Sol y la luz son bienes escasos. Claro, la gestión de la escasez tiene sus consecuencias. Una de ellas es que en esta república no invierten en persianas. En ningún tipo de persianas. Ninguna ventana tiene persiana. La otra es la pasión por el encaje. No por encaje de lencería fina que no sé si las checas la utilizarán mucho o no. Me refiero a los visillos. ¿Para qué una cortina espesa si total, la luz no va a entrar porque no existe? Visillos de encaje de todo tipo, motivos florales (los más abundantes), geométricos, abstractos, sin motivo alguno (como los míos). Pero todos tienen algo en común: son blancos. Y eso que en Ikea venden visillos de todos los colores y estilos. También venden persianas venecianas, de variados estilos y colores. Alguno se atreve a usarla, pero en un triste gris claro o blanco. Puede uno pensar que es una cuestión de edad, que los mayores gustan de encajes y ornamentos similares. No. Mi bloque, que es un edificio nuevo, está principalmente habitado por parejas jóvenes. Pues todas, todas, todas las ventanas tienen sus visillos de encaje. Miento, acabo de ver una que tiene persianas venecianas, grises, pero persianas venecianas.
La verdad es que echo de menos un poco más de luz, y una luz algo más alegre. ¡Yo que protestaba de tanto Sol y tanta luz que casi te impide abrir los ojos!

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5 respuestas a Principios universales

  1. Anonimo dijo:

    Bendito piso de El Toyo. Lo digo por la luz. JEJEJJEJE.
    Si aquí nos quejamos de la falta de luz cuando llega el horario de invierno … Ahí ya … Además yo lo he comprobado en mis propias carnes, comiendo a las 15:30 y viendo el telediario por internet y las farolas de la calle encendidas. Pero bueno. Quien me mandaría a mi meterme en este fregao!!!!

    ¿¿Le quedan hojas a los arboles aun?? Deberías deleitar a tu público con alguna fotito más del espectacular otoño checo.

    Un beso. POCOYO

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      ¡El que se metió en un fregao fui yo, que nadie me advirtió de lo que me esperaba! ¡Quién me mandaría a mí, virgen de Regla, quién!

  2. Anonimo dijo:

    SISISI. Quien??!!!

  3. zeltia dijo:

    es que siempre nos quejamos de lo que nos falta [como es lógico]
    En Galicia, sin tener tanto sol como en el sur y con abundancia de dias grises y oscuros en invierno, ya estoy yo añorando algo más de luz, ahora mismo se ha hecho ya de noche y solo son las 18.30, pero me queda la esperanza de que a partir del 21 de diciembre, los días empezarán a crecer…y pronto, pronto se notará.

    yo también pensaba que lo de los visillos de encaje era cosa de gente mayor -de otra gente mayor- jeje

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