Día de la patria

Mensaje en Facebook de BridgetJones:
“Bonico. Como mañana no trabajo, nos vamos con mis compañeros a una torre, o lo que sea, cerca de Brno. Son todos checos, la muchacha búlgara va con nosotros, y como hay solo un hombre, estamos buscando uno más para ir con nosotros. ¿Tú no quieres? jeje”
Respuesta:
“¿Por qué no trabajáis mañana? ¿Es fiesta? ¿Un sólo hombre? ¿Qué torre? Me apunto. Cuéntame los detalles de la excursión, dónde quedamos… esas cosas.”

Hoy es fiesta, es el día de la Revolución de Terciopelo, cuando esta república y la hermana se libraron del yugo comunista y abrazaron con pasión el yugo capitalista. Pero esa historia creo que la he contado ya.
La excursión dependía del tiempo que hiciera hoy, es decir, que no lloviera. Aquí en mi barrio, el día no amaneció muy allá, pero bueno, un poco de niebla y frío no molesta a nadie. Así que le envié un mensaje a BridgetJones a ver si la oferta seguía en pie. Su amiga decía que no hacía buen día para ir a ese ignoto lugar, que si más tarde el día mejoraba irían. Pues yo le dije a BridgetJones que en un rato estaba en su casa. Fui en el Fabia, porque tal como pintaba la cosa, era bastante probable que tuviéramos que usar un plan B que yo por el camino fui meditando. Como el plan inicial era naturaleza, pensé que podríamos ir a Macocha, que ella aún no había estado. Yo sí, varias veces; a todas las visitas las llevo allí. Si preferíamos urbano, podríamos ir a Znojmo que aún no lo conocemos. En su casa me invitó a un café, que yo aún no había probado el de su cafetera nueva. Y mientras tanto, mensaje va y mensaje viene. En resumen que sus compañeros decidieron salir a la torre en el tren de las 12. Pero eso era muy tarde para nosotros, teniendo en cuenta que oscurece muy pronto. “Pues podemos ir las cuevas de Macocha, que está cerca de Tysnov, y si nos da tiempo nos unimos a ellos”, dije yo. “Vale” y nos fuimos, por la ruta alternativa, claro, que es la bonita. “¿Cómo conoces tú este camino?” dijo ella, como si fuera la primera vez que va de excursión conmigo. “Pues nada, cuando fui con HeavyMetal, yo sabía que las cuevas estaban en dirección Adamov, y seguí la primera señal que vi; pero merece la pena. Lo que no sé todavía es por donde cogí la primera vez que terminamos en lo alto de la montaña, en lugar del sitio al que vamos, que es mucho más cómodo”.
Ya he dicho en otras ocasiones que el camino alternativo es espectacular, que va bordeando el río Svitava, atraviesa un par de pueblos y pasa por una fundición artesanal que ha sido restaurada como museo de “herencia tecnológica”. Si llegamos a ir un par de semanas antes, el espectáculo otoñal hubiera sido alucinante. Aún así, el paisaje es digno de ver. Eso sí, un frío que pelaba en el valle…¡y yo sin guantes! Mientras que no llueva, no hay problema.
No recuerdo si la última vez que estuve, con PocoYo, los árboles estaban tan llenos de musgo. Es cierto que ahora están más visibles porque casi toda la vegetación ha desaparecido, pero es que ¡es mucho musgo! Lo que hubiéramos dado por tener a mano tanto musgo para el Portal del Belén cuando yo era pequeño. Apenas había gente, y en el telecabina que sube a la montaña para ver el agujero de Macocha (las grutas están debajo) íbamos sólo ella y yo; yo agarradísimo a la barra con la cara desencajada y ella moviéndose de un lado a otro haciendo fotos al paisaje y a unos jóvenes que buscaban su muerte prematura escalando la montaña.
¿Qué hacemos mal que nunca nos encontramos con gente de nuestra edad?” “De la mía sí” dije yo. “Ya, pero con niños ¿qué hacen?” “Pues no sé, ¿a lo mejor recuperarse de la resaca del día anterior?” Como veis, duda existencial donde las haya, y sin resolver claro, como toda duda existencial. Pero es cierto, raramente nos encontramos con gente joven, y si la hay es con niños pequeños. Después de dos años aún no he conseguido averiguar qué hacen aquí los fines de semana, que la ciudad está completamente desierta. Y una ciudad de 400.000 habitantes debería tener más vida. Pues no.
¿Vamos con tus compañeros?” dije yo en el cruce. “No, ya estarán borrachos en cualquier bar de Tysnov.” “¿Y dónde comemos? ¿Qué hay por tu barrio?” Fuimos a un restaurante con encanto, en el que yo no he estado nunca, pero ella sí. Pequeño, con 10 mesas, decorado con objetos de la época que tal día como hoy acabó (incluso libros) y una música agradable que no es la radio. Pero  la estrella no es la comida o la bebida, ni siquiera el dueño, sino un perro. Un bulldog gordo como él solo que se conoce perfectamente a la clientela y va a saludar cuando llegan, y después se pasea de mesa en mesa saludando como un perfecto anfitrión. ¡Qué cosas!

 

 

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5 respuestas a Día de la patria

  1. Anonimo dijo:

    Que envidia me das!!!!

    Aquí el frio puede conmigo. Mientras que ahí lo llevo … “bien”

    Quiero ver el musgo, el restaurate y el perro por supuesto..

    Un beso. POCOYO

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Ver el musgo creo que va a ser algo difícil, a no ser que quieras hacer patinaje artístico sobre hielo con el Fabia. Ya sabes que la “ruta alternativa” discurre por un valle umbrío… ¡no quiero ni pensar cómo estará en invierno! Al perro procuraremos verlo, aunque el restaurante coge un poco a trasmano del minipiso, y siempre que para entonces no haya muerto de una subida de colesterol.

  2. zeltia dijo:

    jajaja, muy bueno lo del colesterol!
    (curioso lo del perro en el restaurante, si es aquí se lo cierra Sanidad)
    Otro apunte: esa pregunta que se hace B.J creo que es una pregunta universal que todos nos hemos hecho alguna vez. Aunque yo me la sigo haciendo ahora. Debe ser que siempre voy a desmano.
    yo creo que durmiendo la mona debe ser una respuesta bastante cercana a la realidad

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Pues sí, aquí los perros son tratados muchas veces mejor que las personas. En todos los sitios les está permitida la entrada, pagan su billete de tranvía, etc. Yo he visto cosas impensables en los restaurantes, como darle de comer al perro en un plato en la misma mesa que su dueño comía.

      • Zeltia dijo:

        ¡qué me dices!
        sí que me sorprende, a ver cuando captas una instantánea (con el móvil?)

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