Para lo que me queda en el convento…


BridgetJones me abandona. Sí, me deja tirado en esta multinacional, y se va a otra. Pero en lugar de americana, checa. “¡Desertora!” le dije yo cuando me dijo que la habían llamado para firmar el contrato. “¿Desertora yo? Desertor tú, que desde que te conozco te quieres ir y dejarme aquí”. Me tuve que callar, evidentemente.
Se va al departamento de formación, ideal para ella que ha nacido para hablar y que ningún idioma es obstáculo. Me la imagino de aeropuerto en aeropuerto, arrastrando de una maleta cargada de material de formación, maldiciendo su suerte porque nadie la ayuda. Igual al final no se tiene que desplazar, y los alumnos vienen a esta ciudad, que con las multinaciones nunca se sabe.
El día de la última entrevista, en la que tenía que hacer una presentación de algo que ni sabía qué era, quedamos para tomar un café después y que me contara cómo le había ido. Le dije que el puesto era suyo, principalmente porque, como todo, había sido bastante a lo loco, porque a lo loco se vive mejor. Y así ha sido, el puesto es suyo. Ya ha firmado el contrato, y ya está formándose para su nuevo puesto.
“Si algo voy a echar de menos son las comidas de NiEstá” dijo el último día que coincidimos para comer en el trabajo. “No te preocupes, yo te seguiré preparando el táper… o hago un libro de recetas, lo compras y las haces tú”. “Por cierto, me tienes que volver a explicar cómo se hacen los pimientos asados y el tomate frito. El otro día hice pisto y me salió estupendo”. “¿Cómo lo hiciste?” “¡Pues como tú me dijiste!” “Ah, bueno, es que como del pisto hay miles de versiones”. No lo he vuelto a explicar lo de los pimientos y el tomate, pero sí le he enseñado un par de refranes, para que no diga que no le enseño español de la calle. Un poco de cultura popular, que siempre viene bien para defenderse en la vida. Pero aún me queda tiempo porque como la ley checa es como es, el período de preaviso es de dos meses, así que hasta el 1 de junio no se incorpora en su nuevo trabajo. Lo que pasa es que ella, que es tan trabajadora y cumplidora, no es capaz de aplicar eso de “para lo que me queda en el convento…”

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2 respuestas a Para lo que me queda en el convento…

  1. BridgetJones dijo:

    …me cago dentro… :o) Y por cierto que voy a hacerlo, jajajaja. Y el libro de recetas no me lo voy a comprar, me lo vas a REGALAR :o)

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Bueno, teniendo en cuenta que tú lo traducirás al checo, qué menos que regalártelo… ¡porque de derechos de autor ni hablamos! jejeje

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