Especie en extinción


“Eres el más discreto de toda Česká” dijo ella nada más cruzar hasta donde estaba yo y que pudiera oírla. “Será por eso por lo que dos niñas en Špilberk me han hecho fotos, y un gitano por poco se mata al bajar del autobús de tanto volver la cabeza” “¡No jodas!” “Sí, la adolescencia, que tiene esas cosas”.
“El año pasado también hubo mercadillo de Semana Santa, pero no me acordaba” dije yo cuando llegamos a Náměstí Svobody “y traigo la cámara”. “No esperaba menos” replicó ella. La verdad que el mercadillo de Semana Santa es muy parecido al de Navidad, quitando la nieve y la poquísima luz, y que en lugar de vino caliente venden huevos de Pascua decorados. También había turrón. “Pues yo estuve por aquí el otro día dándome un paseo y no me di cuenta” dije yo. “Pues yo he leído que sí hay un puesto, vamos a buscarlo”. Y claro, como no podía ser de otra manera, lo encontramos, al final del todo, sin apenas gente esperando. “Creo que doble va a ser mucho, pero es que tengo hambre y la diferencia con el pequeño son 10 kc”, dijo ella mientras mirábamos el cartel de los precios. “Pues sí, no merece la pena pedirse el pequeño. Venga, dos grandes”. Dicho y hecho, dos raciones especiales de churros con chocolate. Sí, señoras y señores, de nuevo está el puesto de los churros con chocolate. A pesar de ser checa la churrera, se da maña con la maquinita, y el cartel no está adaptado a la ortografía checa. Vamos, que pone churros. BridgetJones entabló conversación con la churrera, no sé qué le diría, pero según el resumen muy resumido que ella me hizo después, resulta que su jefe (el de la churrera) estaba pensando en abrir de nuevo la tienda permanente de churros. ¡Buena noticia!
No éramos lo únicos que estaban comiendo churros con chocolate, por supuesto, aunque dicho sea de paso no era el puesto que más éxito tenía. Había una pareja, él muy mono (ya lo había visto en Česká cuando llegó a recoger a la novia) que los estaban probando por primera vez. ¡No todo es paella y sangría en España! Claro que también estaba el padre de familia y su prole que tiró los churros y se bebieron el chocolate.
La plaza estaba animadilla, en el escenario que siempre montan para la ocasión, en estas fechas descubierto, había un grupo folclórico infantil, al que, da pena decirlo, sólo vitoreaban familiares y amigos. Con la gente comiendo carne a la brasa, salchichas de diferentes tipos y bebiendo medovina, que también había. Pero lo que son los churros, más bien poca gente los comía. Claro que si hay que esperar a cada mercadillo para comerlos, no me extraña que sean una especie en extinción aquí en Brn

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6 respuestas a Especie en extinción

  1. Maite dijo:

    Me alegra saber que existe la posibilidad de tomar churros dos veces al año, se te ve feliz, quizás los de allí no sepan apreciar el sabor…o quizás hay que decirles que le pregunten el truco al quiosco de la Plaza de Abastos de Chipiona. Nosotros en un mes podeos ir 6 ó 7 veces!!, y ya tenemos para el resto del año.
    Besos

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      No es seguro que se pueda comer churros con chocolate dos veces al año aquí. Nada es seguro en esta república. Pero se aprovecha la oportunidad cuando se presenta.

  2. mianmase dijo:

    Mira que eres impaciente.
    Bonita camisa, jejeje. Y mejor sonrisa. Me alegro.
    Churro Olé vuelve. Esa república es lenta en todo, así que han tardado en descubrir nuestros placeres, pero sucumbirán a la evidencia. Lo próximo, la cadena de tortillas de patatas. Por cierto, yo quiero una sartén como la que te regaló Bridget. EJEJJEJ

    Un beso.

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Sabes que sí, que lo soy. Todo el que me conoce lo sabe. Lástima que no hayas probado el sabor de unos churros en Brno jejeje. Y lástima que hayan cerrado la tienda donde BridgetJones compró la sartén tan estupenda.

      • mianmase dijo:

        Bueno. Si churro Olé tiene posibilidad de volver, eso quiere decir que la esperanza no esta perdida. El futuro es impredecible.

      • Ni está, ni se le espera dijo:

        Sí, es impredecible, pero hay que empujarlo un poquito

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