Llegó el momento

Sí, es Lunes de Pascua, y ha llegado el momento de los azotes. Con cariño y amor, pero azotes. No es que me haya pasado al mundo sadomasiquista, ni que vaya a montar un negocio paralelo para estos fríos checos. No. El día de los azotes con las famosas varas con lazos es hoy, el Lunes de Pascua. A las mujeres, como ya expliqué en su momento. Una costumbre bárbara, que ha quedado como tradición entre la chiquillería y primera adolescencia principalmente. Aunque los adultos también la continúen. En algunas zonas, no sé si exactamente aquí en Brno que como ciudad las costumbres y tradiciones se diluyen un poco, también es costumbre arrojarle agua a las pobres señoritas. Tengo un DVD que cogí de la oficina de turismo y que de momento no me han dicho que pague (venía en un pack con un mapa y un chubasquero), en el que se muestran de una forma muy centroeuropea, es decir, muy conceptual, las costumbres de Moravia Meridional, en la que de momento no incluiremos Granada.
“No tiene que ser a las niñas” me dijo DearTeri, con una sonrisa picarona. “Así que tú también puedes azotar a alguien”. “Vaya, las costumbres se van adaptando a los tiempos” dije yo. Pero no tengo un rubio de pelo suave al que azotar. “¿Tú de donde sacas esas frases?” me dijo un día BridgetJones, cuando por respuesta a su comentario de que le gustaba la vida de rica, le dije que es que teníamos alma de ricos, pero cuerpo de pobres. “Pues se me ocurren sobre la marcha, y luego no me acuerdo”. Es que aquel día nos saltamos la clase de francés porque hacía una tarde de escándalo, una de las primeras de Sol, y nos fuimos a dar un paseo por Petrov. “Algunas las deberíamos apuntar, porque son geniales”, comentario al que yo puse cara de inocente, claro. Es que un día le dije que me gustaban los rubios porque tienen el pelo suave. Lo peor es que le conté cómo lo descubrí, porque claro, como uno es como es, en algunos momentos no piensa en lo que tiene que pensar… Aunque esta teoría del pelo suave me la ha desbaratado PeluqueroClandestino, que para eso es un profesional: algunos morenos, entre ellos él, tienen el pelo también suave. “Pues ninguno de los que yo he conocido lo tiene”. A PeluqueroClandestino lo apoyaban sus dos amigas, que para eso son amigas suyas. Yo no tenía refuerzos aquel día. “¿Y ahora me lo dices?” Me dijo BridgetJones cuando le conté que me habían desbaratado la teoría. “Pero si fue hace poco”.

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