Malas noticias para ti

Ha empezado ya el nuevo año, y como todos decimos y nos proponemos, una vida nueva. Por un lado es cierto en lo que a mí respecta, porque he cambiado la multinacional americana por otra india, con lo que confío en que mi espiritualidad aumente. Pero lo cierto es que el cambio de año no ha podido ser más al puro estilo NiEstá. No me refiero al paso del 31 al 1, sino al día de mi vuelta de Chipiona, que empezó el 30 a las 4 y media de la tarde, y terminó el 31 a las 8 y media de la mañana. Reconozco que a mí no deberían pasarme estas cosas, experimentado y sufrido habitante de estas repúblicas.
El avión llegaba a Viena a las 11 de la noche, y el último autobús de Viena a Brno salía a las 11. Evidentemente, a no ser que saltara del avión, no podía cogerlo. Pero ya tenía un plan B y un plan C. A las 11 y media había un autobús a Bratislava y de allí otro a Brno; o, si este fallaba, a las 5 y algo un tren desde el centro de Viena.
Esperando la maleta, me di cuenta de que perdía el autobús a Bratislava. Vi una oficina de información que estaba abierta, aunque había que llamar a un timbre para que alguien te atendiera. “¿Hay algún autobús a Brno?” “No” fue la extensa respuesta del chico. “¿Y a Bratislava?” “Sí, toma los horarios. Para enfrente del hall”. Había uno a la 1 menos cuarto (00:45). Me daba tiempo a cogerlo y también me daba tiempo a coger el autobús de Bratislava-Brno que salía a las 3 y media.
Llegó el autobús a un aeropuerto desolado en el que sólo estábamos algunos taxistas turcos y yo. “¿Bratislava Bus Station?” le pregunté al conductor. “No, centrum, airport” “Ok” dije yo, pensando que ya vería lo que hacía en el centro de Bratislava a la 1 y media de la mañana. La verdad es que creo que el conductor estaba algo harto ya de día, y no quería ir a la estación porque en la ruta ponía que paraba en Einsteinova, que si no me equivoco es o bien la estación de autobuses o la de trenes. Pero no era cuestión de pelearse con un vocabulario tan exiguo. El autobús estaba ocupado por el conductor, un pasajero negro dormitando y yo. El negro se bajó en la primera parada, que era casi en medio de la nada, y el autobús empezó a dar vueltas por las nuevas autovías que circunvalan Bratislava, hasta que llegó al puente de ingeniería comunista sobre el Danubio y justo debajo del castillo. “Centrum” dijo el conductor y me bajé. ¡Virgen de Regla, esto está lejísimos de la estación de autobuses! Pues nada, ánimos y arrastrando de la maleta naranja me dispuse a darme un buen paseo. Por cierto, Bratislava está preciosa en Navidad, con luces azules en los árboles. La verdad es que esta es la zona más noble de la ciudad, donde está la embajada americana y la ópera. Me lo pensé mejor, y me di media vuelta porque caí en la cuenta de que los taxis existen. “A la estación de autobuses, por favor” “La policía está ahí para que nadie se cruce” dijo el taxista, cuando puso el coche en movimiento, al parecer en la dirección opuesta a la que debíamos coger. No le importó mucho, porque un poco después hizo trampa, cuando intuyó que la policía no lo podría ver. “¿Hay autobuses a Brno ahora?” me preguntó el taxista. Yo me asusté, porque si algún gremio sabe cómo funciona una ciudad, ese es el de los taxistas. “Sí, debería haber uno a las 3 y media” dije yo muy seguro de mí mismo. Llegamos a la estación, y en un plis plas el taxista sacó la maleta del maletero y salió como alma que lleva el diablo. “Qué prisas” pensé. “¡Mierda!” la estación estaba cerrada entre las 12 y las 4 de la mañana. ¡Y sólo era la 1 y media! Virgen de Regla, ¿y ahora qué? Porque claro, si la estación está cerrada es que no hay autobús a Brno. Al final, las dudas del taxista parecían ciertas. Bueno, no pasa nada. Fui a una parada de autobús a estudiarme los horarios y recorridos de los autobuses nocturnos, alguno llevaría a la estación de tren. Efectivamente, el N61 pasaba a las 02:17. Llegó y allá que me monté con mi maleta naranja. El autobús iba lleno de bambis (ellos y ellas) borrachos, con música propia de una discoteca que yo creía proveniente de algún móvil. Pero no, era la música del autobús porque cuando se bajaron en una plaza la música seguía sonando. En la siguiente parada yo creía haber llegado a la estación de tren, cogí la maleta naranja todo lo rápido que pude y me dispuse a abandonar el autobús, pero en el segundo escalón me di cuenta de que no era esa mi parada y volví a entrar. Un joven, muy muy borracho acababa de subir y vio todo mi ajetreo. Se bajó en la siguiente parada, y me dijo algo que sólo pude intuir porque con lo borracho que estaba casi no vocalizaba y además hablaba, evidentemente, eslovaco. Supuse que me dijo que la estación (con aquella maleta únicamente podría dirigirme a la estación, pensaría el muchacho) era la siguiente parada.
“¡Mierda!” está cerrada hasta las 3 de la mañana. Rodeé un poco la estación para ir a la entrada que está justo enfrente de los paneles luminosos del hall para ver si en las próximas horas había algún tren a Brno. ¡Iluso! Trenes a pueblos con nombre impronunciables, pero ninguno a Brno. Pues nada, la mejor opción seguía siendo la estación de autobuses. Aún me daba tiempo a coger el autobús N61 en sentido opuesto. Por si el conductor, que era el mismo, no se había percatado en el viaje previo de mi presencia, me hice notar: tuve que llamar a la puerta del autobús para que me abriera. Y subí, con la misma música y la maleta naranja.
Llevaba un ratillo esperando en la escalera de la estación cuando llegó un muchacho, tan despistado como yo. El pobre llevaba en el cuerpo unas cuantas horas de autobús, porque venía de Halle (Alemania) y se dirigía a Nitra (por cierto, lugar de origen de BridgetJones). Él tampoco sabía que la estación la cerraban. Así que allí esperamos los dos un buen rato, bueno, casi una hora porque eran las 3 de la mañana. Antes de las 4 de la mañana, va y me dice “¿nos vamos a los andenes? La estación está cerrada pero la zona donde paran los autobuses está abierta”. Fuimos y allí esperaban 3 erasmus españoles que acababan de llegar en autobús desde Cracovia. Entonces lo comprendí todo, mi gran error: el autobús en el que estos chicos llegaron de Cracovia se dirigía a Praga con parada en Bratislava y Brno, dejando y recogiendo gente en esas paradas. “Espera, voy a mirar la próxima salida para Brno” me dijo el chico eslovaco sacando su smartphone. “Tengo malas noticias para ti: la próxima conexión a Brno es a las 6 de la mañana… un tren” Mientras tanto, ya habían abierto la estación y por mis propios medios vi que el siguiente autobús era a las 7 y cuarto. Pues vuelta a coger el autobús nocturno a las 04:17, que era el último antes de que empezara el horario diurno, y con el mismo conductor y la misma música. Se preguntaría el pobre hombre qué hacía yo dando vueltas de una estación a otra.
El tren que salía de Bratislava a las 06:01 era el mismo tren que salía de Viena a las 05:15, y que si recordáis, era el plan C. Total, que llegué al minipiso a las 8 y media de la mañana. ¡Estas cosas ya no deberían pasarme!

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12 respuestas a Malas noticias para ti

  1. Maite dijo:

    Feliz Año tengas Isidro.Esas cosas no deberían de pasarle a alguien con tu experiecia…pero si no te pasan a tí, que estás por esos mundos de Dios, y encima, sólo llegas con algo de retraso, después de haber conocido diversas personalidades, cruzándote con conductores de taxis y buses…me va a pasar a mí que vivo en un poblacho del Prepirineo donde se ven ardillas voladoras, urracas a patadas, petirrojos y algún jabalí???Qué no daría yo por tener tus experiencias y andarme el mundo, poder escribir mis peripecias y jartarme de reir de lo que se va presentando y se va improvisando, salga o no bien….un fuerte abrazo!!!!y gracias por tus palabras.

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Feliz año tengas tú también. Y no digas que vives en un poblacho del prepirineo, porque tú también has recorrido lo tuyo: de Alemania al poblacho, pasando por Chipiona.
      Bueno, las experiencias son simpáticas cuando se cuentan jajajjaa cuando se viven no lo son tanto. Pero… ¡quieto no me iba a quedar maldiciendo mi suerte!

      • Maite dijo:

        Cada vez que escribes algunas de tus peripecias, o excursiones a los alrededores, me cojo un plano…en el que no están señalados los caminos, ni algunos pueblos de los que describes…y me hago la película de cuando pueda ir a Praga, intentaré ver, al menos, el 5% de lo nos explicas.
        Lo de las peripecias….eso sólo le pasa al experimentao que llega de casa, después de haber tomado pestiños, algún moscatel, amén de la comida de mamá y otras delicias de la tierra, jajajaja

      • Ni está, ni se le espera dijo:

        No te preocupes, cuando vengas ya te prepararé la ruta conrrespondiente jeje

  2. Inseguridad Jurídica dijo:

    ¡Feliz Año prenda!, pero vamos, que ya veo que tu sigues celebrando las cosas a tu manera. La verdas es que en el tercer párrafo ya me he perdido y no se ni donde estabas, pero ¡anda que no tienes mundo!, jajaja.
    Fuera bromas, espero que este año te vaya de lujo.
    BESOS.

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Al final va a resultar que yo soy más peculiar que Esta República jejejeje Feliz Año también para ti, Inseguridad Jurídica 😛

  3. R M Olmedo Neches dijo:

    Yo que me considero desenvuelta, si ésto que cuentas me pasa a mí, creo que cojo un taxi hasta Brno, no por nada, sino por lo cagueta que soy. Por curiosidad, ¿cuánto se tarda de Viena a Brno?. Saludos Isidro, hacía tiempo que no te leía. Un beso.

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Del aeropuerto de Viena (que está en la gran puñeta) a Brno hay un par de horas mal contadas en coche, dos horas y media en autobús… pero no tenía ni coche ni autobús 🙂
      Por cierto ¿no estás viendo la final del Falla? ¿Qué haces leyendo mi blog?

      • Maite dijo:

        Estoy en la cama viendo la final en el oredenador y ese comentario lo escribí cuando pusiste el blog, jajajajajaja, despistao

      • Ni está, ni se le espera dijo:

        Jajajajaja evidentemente no era respuesta a tu comentario

  4. R M Olmedo Neches dijo:

    La estoy viendo a salto mata. De todas formas no soy muy carnavalera. Me voy a tener que ir una temporadita de aquí como vosotros (Maite y tú) para apreciar más las cosas de la tierra.

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