¡El Fabia es mucho Fabia!


“¡Bonica, te necesito!” “¿Qué pasa?” contestó. “Estoy en la gasolinera, me he olvidado la cartera en casa y no puedo pagar” “Joder” fue su alentadora respuesta. “Dile a la chica que le dejo los papeles del coche, el pasaporte no puedo evidentemente” “Vale, pásale el teléfono”
“Hodinky” dijo la chica después de que acabó la conversación con BridgetJones, yo le tendí los papeles del coche, ella los examinó con extrañeza y me los devolvió. Así que le dejé el reloj y raudo y veloz corrí al minipiso por la cartera, el dinero y la documentación que me acredita como ciudadano de bien. Eran las 8 de la mañana del sábado, y no había empezado bien. Al coche lo cubría una magnífica capa de hielo, así que antes de montarme en él me tocaba rascar un rato. ¡Y eso que la primavera asoma!
No soy capaz de afirmar a estas alturas si la mudanza de BridgetJones ha terminado. La semana pasada me dijo “Bonico, tienes que ayudarme” “dime” “tenemos que ir por una lavadora” “¿A dónde? No creo que en el Fabia quepa una lavadora” “A Starý Liskovec” “Bueno, eso está a un paso de tu casa, pero yo creo que no cabe” “Pues le pregunto al hombre”. El hombre dijo que sí, que cabía. Total, que quedamos el sábado a las 8 y media de la mañana, para sobornarme antes con un café. Pero con la trapisonda del hielo y la cartera olvidada, no dio tiempo ni a café ni a nada: habíamos quedado con el hombre de la lavadora a las 9. “¿Dónde vas con el portátil?” “Es que, bonico, no es en Starý Liskovec, es en Stará Líšeň” “Uy, eso está por mi barrio” “Sí, pero no sé exactamente donde es”. Así que allá fuimos los dos, ella con el portátil abierto en su regazo, mostrando la captura de pantalla del mapa. Paso a paso nos vemos acercando al siglo XXI: hemos pasado de no llevar nada, a llevar el portátil. El oráculo llegará, llegará.
No fue fácil encontrar la casa del hombre de la lavadora, pero después de muchas vueltas, marchas atrás antirreglamentarias e incursiones en direcciones prohibidas, dimos con ella. El barrio es de calles estrechas y casas bajas, porque como su nombre indica, es el antiguo barrio de Líšeň, lo que había antes de que el barrio creciera gracias a los bloques prefabricados de los comunistas. El hombre abrió la puerta, y lo que había nada más entrar en la casa era un pasillo muy largo lleno de lavadoras. Una detrás de otra, arrimadas a la pared. Mientras ella terminaba de cerrar el negocio, yo me fui a preparar el Fabia; o sea, abatir los asientos y esas cosas. “El hombre dice que nos la trae hasta el Fabia, pero que no nos ayuda a cargarla” “¡Estos checos… como son!” Nos pusimos manos a la obra, y la lavadora se resistía a entrar. El hombre mirando. Se marchó y volvió con un metro, con el cual midió el alto de la lavadora, y el alto del maletero. Debía caber. Y cupo. El hombre no movió un dedo, con sus manos treintañeras metidas en los bolsillos, mientras dos pobres emigrantes tenían aquel trajín.
El Fabia, como siempre, se portó como un jabato y nos llevó sanos y salvos a la otra punta de la ciudad a los tres: ala lavadora, a BridgetJones y a mí. Tuvimos la suerte de que la policía no nos vio, o nos hubieran detenido por tráfico ilegal de electrodomésticos. Y menos mal también que uno, a pesar de tener este aspecto que de fino se parte, no es ni la primera mudanza que hace ni la primera lavadora que transporta. ¡Y el Fabia, que es mucho Fabia!

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5 respuestas a ¡El Fabia es mucho Fabia!

  1. Bridget dijo:

    Jajaja, bonico, tienes que espabilarte un poco mas, porque ultimamente las entradas son todas sobre mi vida, no la tuya :)))) Gracias por la ayuda, por cierto. Y bueno, veo mi mudanza como terminada ya (creo, jejeje).

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Bonica, ¡mi vida no le interesa a nadie! Y la tuya es mucho más interesante jejeje Además, tú eres la protagonista de este blog ¡qué sería de mí sin ti y sin el Fabia!

      • Lianta dijo:

        A mi siempre me ha interesado tu vida prenda, aunque tengas una inseguridad jurídica muy grande, jajaja

      • Ni está, ni se le espera dijo:

        Sí, Lianta sí. Inseguridad jurídica la que tiene esta república.

  2. Miguel dijo:

    Bonico y Bonica. La aventura con la lavadora merecía un documento gráfico. Y la casa del checo vago malafollá con el pasillo lleno de lavadoras también.
    No me extraña que las pelis de Almodovar ahí sean un exito. Yo creo que en realidad él no se inspira en La Mancha profunda, sino en las gentes de esa república; y en los emigrantes que la habitan.
    El Fabia es mucho Fabia, pero vosotros dos … no os quedais atrás.
    Un beso

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