El Martini ayuda

Como si hubiera sido impulsada por un resorte neumático, salió del tranvía número 1, con su falda roja y los tacones. “Bonico, llego tarde pero llego” fue su mensaje unos minutos antes. Así que arriesgando su vida, por los tacones y por el tráfico, atravesó la calle como una exhalación y se dirigió a donde yo estaba.
“Espero que nos dejen entrar, deja los chaquetones mientras yo busco las entradas” Encima de que el tiempo no nos sobraba, eran las 6 justas, la señora del guardarropía nos dijo que en aquel no, que en el de enfrente. Allí fuimos corriendo… lo que se puede con tacones y falda estrecha. Llegamos a la puerta que da al patio de butacas y que es la misma donde se entrega la entrada, y la chica, mientras termina de cerrar la puerta, nos dice que ya no podemos entrar, pero que sí lo podemos hacer en la segunda planta. Pues otra carrera escaleras arriba, con tacones. “¿Otra planta más? ¿dónde está la escalera?” dije yo, porque aquella entrada también la habían cerrado y la chica (la segunda) nos dice que vayamos al gallinero. Allá que vamos, corriendo otra vez con los tacones. Esta vez era una señora, no una chica la que estaba cerrando la puerta. Sí nos dejaba pasar (a nosotros y a otros retrasados) pero tendríamos que estar de pie; el primer descanso sería en 40 minutos y entonces podríamos ocupar nuestros asientos. Pues nada, muchas opciones no teníamos. “¡Pero si aún no ha empezado!” dijo BridgetJones a oscuras. “Parecemos dos jóvenes en un botellón” “Sí, pero con tacones”. Es que imitando a una niña que al parecer también llegó tarde, nos sentamos en la escalera, desde la que, aún en aquella posición, disfrutábamos de una vista completa del escenario y la orquesta. Eso sí, con nuestras posaderas y tersos muslos iluminados por la tenue luz azul que señalan los escalones. “Qué bonito” dije yo a media función. Cara circunspecta de ella.
“Anda, pide un Martini o algo mientras voy al servicio” y dimos cuenta del primer Martini, en el primer descanso. “Anda, pasa tú primero que yo no me siento junto a esa checa” “¡Qué cómodas las butacas!” “Sí, mucho mejor que los escalones”. El público se componía de tercera edad, de jóvenes y de nosotros. Supongo que por el descuento del 50% y por la temática del ballet: Romeo y Julieta. No hace falta que cuente de qué va, supongo. “¡No bailan, parece una telenovela, sólo gestos de amor!” Dijo BridgetJones “Pues a mí me gusta”.
Segundo descanso, segundo Martini. “Es verdad, casi no bailan” “Bueno, a mí ahora me está gustando; supongo que el Martini ayuda”. El ballet estaba bien, aunque es cierto que lo que se dice bailar bailar, mucho no lo hacían. Mucha gente en el escenario, muy bien vestidos. Y como siempre en este teatro, la puesta en escena magnífica. Así que entre miradas de amor, caras enamoradas y besos de amor llegó la función a su fin. Y todo el mundo se puso de pie, aplaudiendo como locos, sin parar. Tanto, que los bailarines que apenas habían bailado tuvieron que salir varias veces a saludar. Nosotros no, nosotros sentados. Los únicos. Rodeados de la multitud en pie. No era para tanto, hemos visto mejores ballets.
Creo que con esto podemos dar por terminada la temporada, que este año ha estado llena de danza y vacía de ópera. En mi caso, porque BridgetJones sí ha ido a la ópera, a ver la obra nacional por excelencia: Rusalka, del también compositor nacional Dvořák. Quedan un par de funciones de esta ópera, pero apenas entradas; tendré que esperar a la temporada que viene… ¡porque parece que de aquí no me voy!

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3 respuestas a El Martini ayuda

  1. Bridget dijo:

    Boniiiico, la falda no era tan estrecha :P. Por cierto, ni aun despues de Martini el ballet me gusto, es que era charreria, clasica, pero charreria 🙂

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Bonica, no, no era TAN estrecha, tienes razón. Pero tampoco era la apropiada para correr, eso lo tienes que reconocer. Y bueno, sentados en una butaca confortable, en la fila diez y con dos martinis, el ballet te gustaba más 🙂

  2. Miguel dijo:

    Jajaja, A veces no se sabe quien llevaba la falda y los tacones. Quien se quejaba más, quien corría más???

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