Como una ola


“Tengo que hace una entrada con esto, el mundo tiene que saberlo” dije yo mientras él volvía de poner algo de música. “Pues hazlo en inglés, que yo pueda leerla” contestó él. “Me lo pensaré, pero siempre puedes usar el traductor de Google”.
Mi sorpresa había empezado algunos días antes, cuando estábamos tomándonos una cerveza (que luego fueron más de una, claro) junto con otros amantes de la vida disipada y disoluta después de la clase de checo. No sé cómo, pero el bosnio dijo que le gustaba Rocío Jurado. “¿Cómo? ¿Conoces a Rocío?” dije yo con cara de asombro y desconcierto. “Sí” y entonó “Como una ola” sin saberse la letra; pero para eso estábamos los demás. No me pude resistir a decirle que era de mi pueblo y la gran estrella que había sido cuando estaba viva. Yo en ningún momento salía de mi desconcierto e incredulidad, y pensaba que allí tenía que haber gato encerrado. No porque yo no crea, ni guste, de las habilidades artísticas de la paisana, sino porque dudaba que su fama atravesara las fronteras en dirección centroeuropa.
El caso es que ayer hizo un pan casero y con esa excusa me invitó a cenar algunas delicias bosnias, que ciertamente, son delicias. “He estado toda la tarde oyendo un concierto de televisión que dio hace tiempo, mientras hacía el pan y demás” dijo el bosnio. “Sí, se llama Rocío… siempre; lo hizo poco antes de morir” repliqué.
Yo no me pude resistir a aclarar la duda que me corroía. ¿De qué conocía a Rocío? ¿Habría vivido en España algún tiempo? ¿Era todo una argucia para acercarse al mundo hispano? Así que le pregunté “Oye, ¿de qué conoces tú a Rocío?” “Pues la descubrí en Dubrovnik (Croacia)” contestó con toda naturalidad “en un fin de semana con unos amigos. Uno de ellos la conocía y de esa manera la oí por primera vez. Todos los mariquitas de todos lados somos iguales”.
La verdad, yo lo último que me esperaba en esta vida de emigrante, es encontrarme a un bosnio que vive intermitentemente en Brno y que es fan de Rocío. ¡Si es que hasta me puso canciones que yo no conocía! ¡Incluso había visto Azabache! “Ese espectáculo antiguo con esas ropas tan estupendas” lo definió él.

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2 respuestas a Como una ola

  1. pepe dijo:

    Virgen de Regla, qué cosas, qué cosas, si es en esa república es imposible que te aburras.

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