Nada bueno


El ayuntamiento de Brno no ha podido ser más oportuno. Justo el primer día de la prohibición, se ha inaugurado en náměstí Svobody el festival de la cerveza. Ya que no se puede beber vodka, que se beba toda la cerveza que se pueda. El alcohol que no falte.
Resulta que esta semana ha saltado la liebre cuando han tenido que ingresar en el hospital por vía de urgencia a muchos ciudadanos de esta república con extraños síntomas. Cuando lo oí por primera vez, y en esas cosas se le nota a uno la edad, me recordó al síndrome tóxico, llamado en un principio “neumonía atípica”. La diferencia es que aquí la causa se ha encontrado antes y la intoxicación no ha sido tan masiva, aunque hay bastantes fallecidos. Pues el viernes el gobierno decidió, después de mucho darle vueltas, prohibir totalmente la venta de destilados, y en consecuencia, de combinados. La prohibición estará vigente mientras no se encuentre la partida adulterada. De hecho, las botellas siguen en los bares, quioscos, tiendas y supermercados, con el cartel de “no se vende”. El viernes, que el novio de TrasgoDelSur inauguraba exposición en un bar alternativo del centro, era el primer día de prohibición y todo el mundo, claro, bebía cerveza o vino ¡con lo amantes que son aquí del vodka! Consecuencia: no tenían jarras suficientes, así que era mejor ir a la barra con la tuya y que te la rellenaran en lugar de que te sirvieran una nueva en vaso de plástico. Yo, la verdad, no sé qué va a ser de esta gente sin vodka.
Esta ha sido la noticia de la semana, y no podía menos que hacer referencia a ella. Pero lo que en realidad quería contar es el shock que he sufrido al inaugurar por fin la temporada de piscina. Hoy me he armado de valor y me he plantado allí. Digo que me he armado de valor porque he imaginado que algo en el sistema de acceso o de pago habría cambiado. Y, bueno, ha evolucionado. Y yo estoy viviendo toda la evolución, faltaría más. Cuando yo empecé a ir regularmente, en aquellos tiempos en que dentro hacía más frío que fuera, la entrada era un vale como las del cine Calatrava o Gran Cinema. El color de la entrada variaba en función de las existencias, la comprabas en el hall y una señora la firmaba al entrar en los vestuarios. Sistema primitivo donde los haya, pero eficaz. Después llegó la informática, y tuve que hacerme con la tarjeta del código de barras; la señora de la puerta del vestuario desapareció y se dedicaba a mantener seco el suelo que los nadadores nos empeñábamos en mantener mojado. Y ahora todo es mucho más moderno, con la taquilla de cristal y tornos para entrar y salir. La tarjeta sigue valiendo, pero te dan una pulsera con un chip para entrar y para abrir y cerrar la taquilla. ¡Ay, y yo guardando como oro en paño mi moneda de 10kc! Pero las taquillas, amarillas ellas, no tienen percha. Con lo contento que yo estaba con aquellas oxidadas perchas de diseño imposible (eran como un rombo mal hecho) pero tremendamente útiles, en las que podías poner el chaquetón, el gorro, la bufanda y los guantes. Y ese ruidito de la moneda al caer cuando cerrabas la taquilla de aglomerado cubierto de melamina. Y esa goma azul con el número de la taquilla escrito a rotulador indeleble (y a mano, claro) con la llave colgando, que algunos bambis se ponían en el tobillo en lugar de la muñeca. Y ese ratito de incertidumbre que pasabas buscando una taquilla que funcionara. Pues todo eso es ya historia. Ahora es muy aséptica, mucho color pero muy fría. Como la de cualquier sitio. Ya me temía yo que poner los carteles también en inglés no iba a traer nada bueno.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Inclasificable. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Nada bueno

  1. Dámaris garcía dijo:

    Pués te impactaría ver la modernura de mi gimnasio aqui en Sevilla si lo comparas con lo que tuviste allí en esa piscina. Qué bueno! Suena a viaje en el tiempo

    • Esta república me recuerda mucho a la España de cuando yo era jovencito. Cómo empezaba a cambiar todo a una velocidad vertiginosa. Aquí está pasando lo mismo. La piscina es un ejemplo.
      En realidad hay otra muchísimo más moderno, en Kravi Hora, pero ésta a la que yo voy, que se construyó en el año 1954 (más o menos) tiene ese encanto de otro tiempo, con los relojes analógicos y esas cosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s