Analógico

Hace mucho tiempo que no hablo de esta mi ciudad putativa, o de los alrededores. Hay una razón obvia, y es que este verano ha sido parco en excursiones. En excursiones nuevas, quiero decir. Porque cuando a principios de julio estuvo aquí la visita, la ruta turística por los sitios más señalados no faltaron. Desde Olomouc a Telč, pasando por Pernštejn. Todo fuera porque se llevara una buena impresión de Moravia Meridional. Lo que ya todos conocéis, ninguna novedad.
Hay algo de lo que no he hablado en estos cuatro años (ya vamos viviendo el quinto) y que le da a una ciudad el aire que tiene: el mobiliario urbano. Ha habido en algunas entradas referencias a él, como esos mapas de bronce en los que se reproduce la ciudad, una parte de ella o cómo era hace cientos de años. Algo que está muy de moda, en cualquier parte del mundo conocido. Y ese es el problema, que cada vez las ciudades se parecen más. Las mismas papeleras, los mismos paneles informativos, los mismos bancos. Pero tiene Brno un elemento de su mobiliario urbano que es mi pasión: el reloj. O relojes, porque son muchos aunque todos el mismo. No son especialmente llamativos; de hecho, si uno no sabe que están ni se da cuenta. Algunos incluso están parados, no sabemos qué día porque sólo marcan la hora (no hace falta más). Pero hay dos características de estos relojes que son las que más me fascinan: son analógicos y de otra época. Nada mejor para saber la hora de un vistazo que un par de buenas manecillas señalando a unos números hermosos. No lo puedo evitar, yo soy analógico. Me he adaptado estupendamente, a pesar de la edad, a la época digital, pero donde esté un aparato como en los que uno aprendió, por ejemplo, a saber la hora, que se quiten los números luminosos, en movimiento y ultra exactos. Nunca he visto ninguno de estos relojes por dentro, porque nunca he estado cerca de uno mientras lo reparan o engranan, pero sería fantástico ver uno abierto y poder contemplar que está lleno de ruedecillas dentadas, cadenas que las unen, agujas y tornillos. Decía que son de otra época. De hecho, el de la estación es de este tipo de relojes, al que yo siempre llamo “el reloj socialista”. Pero no todos deben ser socialistas porque en algunos de ellos se puede leer “Time Force”, así en inglés, como marca, y no creo que esos los importaran de la Europa capitalista hace más de 20 años. En otros, sin embargo, vemos una palabra, que aunque no recuerdo ahora mismo, sí remite a este idioma cruel.
Otro elemento que me llamó la atención desde el principio son los carteles que indican las paradas. Tanto por lo rudimentario del soporte (pero efectivo) como por el diseño. Los símbolos de autobús, tranvía o trolebús parecen un poco infantiles, pero son simpáticos, agradables y efectivos. Son como los veríamos dibujados en un libro para niños. Algo que contrasta con la exhaustiva información que encontramos debajo. Tan tan exhaustiva que al novato le cuesta entenderla (fue mi caso, claro). Los soportes los están cambiando por unos de acero o del material metálico que sea, mucho más acordes con los tiempos pero con mucho menos encanto. Todo mucho más aséptico. En mi parada, el cartel indicativo de ella misma, lo han puesto ahora colgando por un brazo metálico del techo de la marquesina, y los horarios en la pared. La farola ya queda sólo para dar luz en las interminables noches brunenses. De los paneles indicativos de los horarios, los que más me gustan son los giratorios. Los hay en las paradas con muchos autobuses y tranvías, y que no tienen marquesina. En Dělnický dům hay uno de esos. Me quedé patidifuso la primera vez que vi a BridgetJones dándole vueltas a uno de ellos ¡porque hasta ese momento era yo el que se movía!
Esta entrada sería interminable si me pongo a describir mi relación con el diferente mobiliario urbano, así que lo vamos a dejar aquí. Por cierto, el misterio de la llave continúa. Anoche, cuando volvía de la piscina, me acerqué al aparcamiento para ver si la llave era de allí, ¡pero no encontré donde meterla! La verdad es que la llave es contundente, y parece ser de una puerta de importancia. Seguiremos con la investigación.

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2 respuestas a Analógico

  1. zeltia dijo:

    Se me había quedado esta entrada entre los muchos mails que tengo sin leer… y trato de imaginarme los paneles indicativos giratorios!

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