Sala pequeña

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Cinemamundi ha llegado a su fin, y con él parece que el invierno también. Aunque los agoreros vaticinan que de nuevo estaremos bajo cero la semana que viene. Yo ya me había hecho a la idea de pasar las gitanillas del alféizar interior al alféizar exterior, pero me parece que van a tener que esperar. Sí, han sobrevivido al hostil inverno checo. Como BridgetJones y yo. También hemos sobrevivido a varias películas latinoamericanas, que eran el tema de Cinemamundi de este año. En realidad, sobrevivir es una exageración, porque hemos ido porque hemos querido. Ya sabéis, no todo es vida disipada y disoluta, y un poco de cultura nunca viene mal. Como tampoco viene mal comprender el verdadero significado de “sala pequeña”. Las películas a las que hemos ido han sido en el cine Art. Todo el mundo sabe cual es. Sí, el de los culturetas. Bueno, pues en ese cine tan señero hicieron reformas hace un tiempo. Renovaron la cafetería dándole un poco de diseño, el bar de la entrada ha dejado de ser bar cutre y ha pasado a no se sabe qué, pero la gente sigue bebiendo allí. Eso sí, en un entorno algo más limpio. La taquillera no ha cambiado. Yo no sé si es que les sobró una habitación, o una esquina que se empeñaron en aprovechar, pero el caso es que ha aparecido la “mala sala” del Kino Art. Si en la sala normal ponían ya películas de enjundia, no quiero ni contar lo que ponen en la pequeña. Puedo dar fe de que es pequeña. Como el salón de una casa no muy grande. Eso sí, con todas sus cositas: sus butacas nuevas de terciopelo reluciente, su pantalla de tela, su proyector, sus escalones iluminados para no dar un traspié. Las butacas no están numeradas, ni falta que hace… ¡es tan familiar!

“Allí hay tres asientos libres juntos” dije yo cuando entramos prácticamente los últimos. Era la última fila (menos mal, porque yo temía que nos dejáramos los ojos allí), junto al proyector y a la chica encargada de los subtítulos en checo, porque en inglés ya los traían las películas. “Tenía curiosidad por saber cómo ponen los subtítulos en los dos idiomas” me dijo BridgetJones cuando fuimos a la primera película. “Pues uno arriba y otro abajo” contesté yo, muy seguro de mi sentido común. ¡Ingenuo! Aún no me he dado cuenta de los recursos que en esta república tienen: justo debajo de la pantalla había otra lona, donde proyectaban los subtítulos en checo y en amarillo. Eso sí, la sincronización no era automática, y alguien debía estar atento y pasarlos dándole a la tecla correspondiente del portátil. La tecnología tienes sus límites.

“Al principio no me gustó. Era muy política. Pero luego mejoró bastante” dije yo cuando salimos de ver “Infancia clandestina” y ponía el primer pie en el primer escalón de la escalera. Un atractivo muchacho, que no bambi, volvió su cara y medio sonrió como pensando “y éste ¿de qué va?” Es que claro, este tipo de festivales en los que uno ve películas que normalmente no están a nuestro alcance, da para que la gente se dé importancia, de cultos y esas cosas. Vamos, que son cosas de intelectuales. “Tengo que controlar estos comentarios porque así nadie va a pensar que soy un intelectual” dije yo cuando el muchacho ya se había retirado un poco y no podía oírme. “Es que no lo eres” dijo BridgetJones con esa sinceridad que la caracteriza. “¡Ah! ¿no?” dije yo sorprendido. “Pues no” sentenció. ¡Ten amigas para esto!

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2 respuestas a Sala pequeña

  1. Noema dijo:

    Jajaja, ni tú ni el resto de los que estaban allí. Que ya nos conocemos.
    A mí me encantan estos cines (y supongo que por extensión ir de cultureta, jeje). En Berlín hay un montón de ellos, no podía ser de otra manera en la capi de los culturetas. Y qué hay más cultureta que ir a ver una de Allen y salir diciendo que no te gusta Allen??? Eh? A ver… 😉
    Interesante lo de la subtitulación multilingüe. Eso es muy peligroso para esos seres pedantes que somos los lingüistas y que se pasan la peli criticando y sacando gazapos en los subtítulos, muy a pesar de nuestros acompañantes (cuando los hay, porque después de un par de pelis no nos vuelven a acompañar). ¡Subtítulos en dos idiomas! Uff… me estoy poniendo ya a cien solo de pensarlo…

    • Jeje en realidad yo nunca quise ir aquella películas de Woody Allen, pero BridgetJones sabe cómo cogerme en los momentos bajos en los que no puedo resistir. Con anterioridad, ya me negué a ir a ver Vicky Barcelona, a pesar que lo intentó todas las veces que la pusieron y repusieron en los diferentes cines de Brno. Pero fui la suficientemente fuerte como para resistirme 🙂
      En realidad el cine Art no es un cine de esos de arte y ensayo, donde sólo ponen películas de mucho pensar, pero que en realidad no dicen nada. Bueno, también las hay; pero principalmente ponen películas que ya han dejado los circuitos comerciales, como una segunda oportunidad para verlas, y películas que normalmente no se ven en los multicines. También programan muchos ciclos de cine, unas veces por países (Francia, Italia, Corea…) o por autor o por cualquier otra temática.
      Yo, como ha quedado claro, no soy un intelectual. Por tanto, tampoco cultureta 🙂

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