Mission: balcony set

Balcony Set

“¿Cuándo vas a ir a comprar la mesa y las sillas para tu balcón?” me preguntó ComoUnaOla el otro día. “Pues seguramente el sábado. Iré a la tienda que está junto a Ikea, y si ya no les quedan me tendré que conformar con la verde de Ikea”. Pero no, ni la una ni la otra. El sábado, como prometí, me planté con el Fabia alegal en Avion Shopping Park muy dispuesto a llevarme puestas la mesa y las sillas. Pero mi gozo en un pozo. El único juego que les quedaba era el de exposición y tenía una raspadura en el asiento de una de las sillas. Como el muchacho, aunque mirara fíjamente el defecto, no estaba muy dispuesto a hacerme ningún descuento, decidí irme tal y como había llegado. Es decir, sin el susodicho juego. Y no opté por Ikea, a pesar de ser la tienda que estaba pared con pared: me monté en el Fabia alegal y me dirigí a M Palac, donde hay otra tienda de la misma cadena. “Uy, esa caja no la puedo manejar yo solo” pensé cuando vagabundeaba por la tienda arropado por la indiferencia de los empleados al saber que no hablaba checo ni pretendía comunicarme (Sí, me estoy volviendo como ellos: no tengo intención de comunicarme de ninguna de las maneras). Pensé también en liar a ComoUnaOla para que me ayudara con el transporte.

El domingo le envié un mensaje, que decía “mission: balcony set?” “¿Ahora?” respondió él. “Sí, en 20 minutos te recojo”. Y allá que nos fuimos los dos a cumplir la misión. “Tienes voz de dormido todavía” dije yo cuando lo recogí a eso de la 1 de la tarde. “Es que no he hablado con nadie aun. ¿Dónde vamos?” fue su respuesta. “Pues podemos ir primero a Kralovo Pole, y si allí no tienen, vamos a Vinohrady que hay otra tienda”. Por suerte en la tienda de Kralovo Pole sí tenían y el muchacho es monísimo y no le da miedo hablar inglés. “Es que cuando ví las cajas apiladas en la otra tienda, me di cuenta de que yo solo no podría con ella” dije yo señalando a una pila de cajas de otros juegos mientras el guapo y agradable muchacho iba al almacén por el mío. “Uy, pues con esa caja hubiera podido yo solo” dije cuando vi aparecer al muchacho, que es más alto, más fuerte y más joven que yo, llevando la caja con mucha facilidad y poco esfuerzo. En fin, que yo agarrando la caja por un extremo y ComoUnaOla por el otro, salimos de la tienda. “Espera aquí, que voy por un carro” dije yo a la vez que dejaba la mesa apoyada en un banco. “¿Un carro? ¿Para qué? No nos hace falta” añadió ComoUnaOla, que como es de campo no le asustan los esfuerzos físicos. Pero era mucho más cómodo usar un carrito porque teníamos que atravesar todo el centro comercial.

Ya en el aparcamiento del mini-piso, mientras esperaba a que ComoUnaOla comprara un par de cosas en el Tesco, y con la caja apoyada en el Fabia bajo un sol de justicia (de justicia para esta república, claro) me pregunté a mí mismo si el juego de mis desvelos vendría montado listo para su uso, o por cienes y cienes de piezas al más puro estilo Ikea. “No -pensé-, tiene pinta de venir todo montado”. ¡Ingenuo! Pero ¿cómo iba a estar desmontada en minúsculas piezas una mesa plegable? Pues lo estaba, y completamente. Bueno, las sillas no. Cuando abrimos la caja y vi todas las piezas y los tornillos de varias medidas y formas, me quería morir. ¡Incluso se me pasó por la cabeza llamar el “marido por horas”! Pero allí estaba ComoUnaOla para salvarme. Sin el menor atisbo de duda, sacó las instrucciones de montaje, que como todo el mundo sabe, consisten en unos esquemáticos dibujos que nadie jamás podrá comprender si no es con un alto grado de capacidad de abstracción. “Oye, ¿por qué hay dos tamaños de estos tornillos?” me preguntó… ¡a mí! “Pues no sé, serán para la parte de fuera” respondí por decir algo y que él no descubriera (si aún no se había dado cuenta) que yo era completamente inútil para aquella tarea.

“Mira, están al revés” observó ComoUnaOla cuando ya terminó de montar la mesa y la pusimos en la posición en que debe estar para su uso cotidiano. “No importa, no importa que las chapas de la marca estén cada una para un lado” dije yo, sin darle importancia. “Digo las patas, están al revés” aclaró él mirando hacia las patas. Pues sí, estaban al revés. El extremo que debe apoyar en el suelo, cortado en inglete y recubierto de goma, estaba hacia arriba, con lo que la mesa se apoyaba en el suelo en los débiles extremos. Ni corto ni perezoso, ComoUnaOla le dio la vuelta a la mesa, desatornilló y volvió a atornillar lo que fue necesario para que la mesa se apoyara sobre las gomas.

“Toma, algo refrescante” dije yo con dos cuencos en la mano. “¿Qué es esto?” preguntó. “Salmorejo” respondí.¡Misión cumplida!

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6 respuestas a Mission: balcony set

  1. maitealego dijo:

    Eres horroroso.Que jartá de reir aquí en el balcón de mi hermana en Chipiona.Con lo que a mí me gusta un destornillador de estrella y el liso,los tornillos y los tejes y manejes de montaje!!!Aventura lo tuyo

    • Pues con los años yo les he cogido manía a los destornilladores, llaves inglesas, remaches, pasadores, arandelas, martillos, brochas, espiches, alcayatas… A lo mejor es un trauma de adolescencia-juventud, de tanto montar y desmontar camas de tubo y muchas más cosas en las casas de mi madre.
      Pero, vamos, que ComoUnaOla estaba en su salsa. Si no llega a ser por él aún está la mesa sin montar 🙂

  2. Hermano dijo:

    Veo que la labor soterrada de la Inquisición atormentando a la población no sólo está en Suecia (Ikea) sino también en esa república. Lo de la tirria a los destornilladores debe ser trauma, porque a mí me pasa lo mismo (a ver si conseguimos sacar de la alegalidad a ese monstruo de Tabla)

    • Bueno, la tienda donde compré el “balcony set” es también de por allí, Jysk, aunque estuviera fabricado en Vietnam.
      No sé si será trauma, pero acuérdate de lo que nos costó cambiar el casquillo en el campo la pasada Navidad, ¡como si no lo hubiéramos hecho nunca!

  3. Tuonela dijo:

    Yo por un cuenco de salmorejo te monto el salón completo. Yo, que no sabía lo que era un destornillador y ya he montado media casa desde que vivo en esta república. Y es que vivir al lado del Reino de la Llave Allen hace mucho. Muuuucho.

    Por cierto tu balcony set se parece muchísimo al mío y no es por dar por saco, pero el mío venía montado 😛

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