Árbol de navidad colaborativo

El puesto de Churro Olé

Ni el árbol de navidad, ni la flor de pascua, ni los polvorones que desde hace un mes hago en el mini-horno, ni la medovina. Nada de eso indica tanto que la navidad se acerca como la aparición del puesto de Churro Olé en Zelný Trh. Sí, señoras y señores, este año volvemos a tener churros con chocolate en Brno.

El inicio de la temporada de navidad en esta mi ciudad putativa, lo marca el encendido del árbol de Naměsti Svobody, como si de la portada de la feria se tratara. La misma gente. Mucha. Más abrigada, eso sí. Yo no pude asistir porque otros compromisos reclamaban mi presencia. Vamos, que tenía clase de checo. Aprender no aprenderé, pero saltarme clases no me las salto. Es que la inauguración era a las 5 de la tarde, el viernes pasado. Yo no sé qué es más raro, si que la inauguración sea a tan temprana hora (aunque ya de noche cerrada, como en el vídeo se puede observar)* o que tenga clases de checo los viernes de 5 a 6 y media de la tarde. “Eso es ganas de aprender checo” me dijo Princesa cuando un viernes le dije que no podía porque tenía clase de checo a esa hora. Es que no todos tenemos un marido local, como tiene ella. Por cierto, la decoración del árbol de navidad de la plaza es todos los años igual. O a mí me lo parece. Pero no es ése el árbol de navidad colaborativo que da título a esta entrada. El colaborativo es el de Princesa. Y de su marido, claro.

Nos invitó a comer el domingo a su casa, y de paso ensayar el menú de navidad (porque, nada mejor que los amigos para experimentar las gastro-fechorías**), y ya que estábamos allí, decorar su árbol. Natural, no de plástico. También tenía que haberle enseñado a hacer polvorones, pero entre que se me olvidaron los ingredientes, y el trajín del árbol, se perdió la clase. ¿Y quiénes estábamos? Pues quienes vamos a estar: su marido, TrasgoDelSur, Artista y el que esto suscribe. Después de comer y el repaso oportuno a los villancicos colombianos y alguno que otro flamenco, nos pusimos manos a la obra. Entre todos. Por eso es colaborativo. La verdad es que Artista, más que poner bolas y adornos se dedicó a hacer fotos del proceso, que para eso es artista.

Entrar en su bloque es algo complicado porque hay dos puertas, además de la su propio piso, y cada una con portero automático. Cuando yo llegué había una señora mayor en la puerta, que salía y aún tenía las llaves en la mano. Princesa me abrió, pero la señora no hacía más que hablarme. Y yo, pues como siempre sin enterarme de nada. Como Princesa no me abría la segunda puerta, la señora muy amablemente y sin dejar de hablar, me la abrió. Para que se callara de una vez, porque me estaba poniendo nervioso, le dije “nemluvím český” pero no se dio por aludida. Así que allí la dejé con las palabras checas en la boca. “El marido ya está arriba” dice TrasgoDelSur que le dijo la señora cuando él y Artista llegaron, 15 minutos más tarde. El marido era yo, claro, porque el de verdad no había llegado aún. ¡La señora seguía en la puerta! Supongo que por nada del mundo quería perderse un buen rato de entrada de desconocidos en el bloque. Desconocidos, no sé qué decir, porque sabía bien a dónde íbamos: al piso de la guiri del bloque.

Y aquí abajo podéis ver mi colaboración y aportación a la decoración del árbol: unos ralladores en miniatura y unos moldes para hacer galletas con forma de angelito, campana y estrella. Muy propio. Tenía que dejar mi impronta.

La foto es terrible. Cosas del móvil. El resto de mi aportación no se ve. Una pena.

La foto es terrible. Cosas del móvil. El resto de mi aportación no se ve. Una pena.


* Este vídeo no tiene nada que ver conmigo. De hecho, yo no estaba allí, como ya habéis leído. Debe ser de algún “erasmus” u otro emigrante cualquiera que lo ha puesto en Youtube para disfrute de la humanidad entera.
** Gastro-fechoría: dícese de todas las primeras realizaciones o todos los experimentos culinarios de resultado incierto y que unas veces resultan, y otras no. Así es la vida.

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13 respuestas a Árbol de navidad colaborativo

  1. Paula dijo:

    Churro, olé y sangría, ¡me parto! Y el dibujo del bandido (es un bandido, ¿no? con el sombrero y el bigote me matan!).
    Madre mía, hay cuenta atrás para encender el árbol!!!!

    Estoy de acuerdísimo con Princesa, estas cosas hay que ensayarlas con amigos, hasta las que llevan cianuro.
    Aportación magistral el rallador. Mi madre y yo tenemos unos igualitos, pero con la agarradera de arriba de color. Claro que nosotras lo usamos para rallar.

    Un beso!!

    PD: Por cierto, ¿De Longhi? Si no es De Longhi, seguro que es menos mini, no me creo que lo haya más pequeño que mi ex (ex horno, digo)

    • Sí, es un bandido. Bueno, intenta parecer un bandolero de Sierra Morena. Supongo que el diseñador gráfico se dejó influenciar por la leyenda de Carmen 🙂 Yo me quedé muerto el año pasado cuando fui por primera vez, y por primera vez también oí la cuanta atrás en checo. Aparte de que no daba crédito a lo que estaba viendo y oyendo, pero eso es otra cuestión.
      Para un árbol, mejor plateado entero ¿no crees? Aunque nunca viene mal un toque de color.

      P.D: ¡qué más quisiera el mini-horno que ser de buena familia! No, jamía, no. Lo compré de super rebajas en un hipermercado, sin marca ni nada. Cunero, como dicen en mi pueblo. Pero oye, lleva tres años ya dando el cayo como un jabato. Y no se queja. El que me quejo soy yo.

      • Paula dijo:

        Sí, para un árbol mejor plateado entero. Esos árboles horteras llenos de colores, que dan hasta dolor de cabeza, me ponen un poco nerviosa. Aunque todos sepamos que estas fechas nos dan derecho a sacar un yo más hortera (te enseñaría una prueba, pero es un enlace a mi ilustre bloj, y lo llamarían spam).

        Claro que, cuando mi madre y yo* compramos esos ralladores, los compramos para… ¡¡rallar!!

        Un beso!!!

        PD: En realidad yo compré uno para mí, mi madre lo vio y puso tal cara que tuve que regalárselo y comprarme otro. Este otro tenía imán, y entonces mi madre puso tal cara que se lo tuve que dar y comprarme otro, que es como el primero y sin imán, porque no volví a verlos con imán. Mi madre es una caprichosa.
        PPD: En realidad pensé que no existiría otra marca que hiciese un horno como este: http://ecx.images-amazon.com/images/I/41QuS18fVOL.jpg 14 litros de capacidad, no podías usar a la vez dos alturas, anímate, el tuyo debe de tener lo menos 20, ¡fijo! Eso sí, daba 250º a los 245º, ¡oiga!
        PPPD: Me voy, ¿va? Que parezco mi novio hablando de coches…
        PPPPD: Bueno, espera, uan defensa a esos hornos enanos, por más que parezcan ridículos por fuera, son la caña por dentro calientan en nada, van como un tiro, sirven para hacer lo mismo que todo el mundo, y te acostumbras a no poder asar las patatas en uan altura y la carne en otra (va, es mentira, nunca me acostumbré).
        PPPPPD: Ahora sí, ¡¡hasta adiós!!

      • En honor de la verdad, en el árbol colaborativo conviven varios colores. Principalmente por las luces. Pero si entra estrés nada mejor que un par de medovinas para relajarse 🙂
        ¡Con imán! ¡Qué lujo! ¿Para pegarlo en la nevera o con los cuchillos y que no se pierda en el fondo del cajón? Por cierto, ¿qué rallas con él? ¿Un diente de ajo? ¿Una almendra?
        Mi mini horno le gana al tuyo. Sólo en capacidad. Sí, debe ser de 20 litros. Pero el tuyo gana en diseño. Eso sí, yo le saco partido a las 699 coronas checas que me costó. La temperatura, aunque la marca, uno la tiene que intuir. Además, no siempre es la misma. 180ºC no son siempre 180ºC: unas cosas se queman, y la misma cosa otras veces queda cruda. ¡Es el encanto de la incertidumbre!

      • Paula dijo:

        Pero bueno, señor marqués, que el tuyo tiene dos bandejas, el mío tenía 2 alturas, pero solo se podía usar una cada vez.

        El tuyo tiene tres ruedas, el mío dos, porque no tenía temporizador, y de ahí que cada vez que uso cualquier horno, vaya con el reloj del móvil, como tonta.

        ¿Tiene luz interior? El mío no tenía.

        Ahora, de temperatura no me quejo, daba más, pero daba la misma (hasta que se estropeó, a ver si lo comopraste estropeado xD).

        PD: Lo que pasa es que le has hecho la foto torcido, para sacarle mal, con mala leche, jodío!
        PPD: Ya me voy, que si sigo comentando en esta entrada, WordPress me va a invitar a administrar tu blojj

      • Sí, tienes razón. Me quejo por quejarme, por vicio, y porque yo soy así, de quejarse por todo. Es mi naturaleza… ¡qué le vamos a hacer! No tiene luz interior, para ver cómo va el asunto, tengo que encender la luz de la campana. Debería comprarme una linterna, porque la luz de la campana ayuda, pero ya está.
        La foto está así porque la cámara está muriendo, en pura agonía y tengo que hacer la foto rápido o se apaga ella misma, por decisión propia. Además, no cabe en ningún otro sitio. No es por enchufes, que la cocina es mini, pero enchufes no faltan.
        En fin, que del horno, su nombre lo dice todo “Trend Line”. Eso, sin complejos, marcando tendencia 🙂

  2. Tuonela dijo:

    Me quedo muerta otra vez, es el extraño efecto que tiene este blog en mí algunas veces, oye.
    A ver por dónde empiezo, que luego me voy por las ramas y termino escribiéndote El Quijote (aunque he visto que me ha salido competencia, que Paulita no veas cómo se las gasta con el teclado…).
    Cómo que hay un garito (llámalo X si quieres) que se llama Olé Churro en Brrrrreno y aquí no? Me parece muy injusto. Y sangría y todo, ahí, mezclando churras con merinas que es lo que nos gusta a nosotros. Toma jeroma. Olé Churro franquicia europea YA.
    Y luego vas y cuentas que te perdiste el sarao por ir a una clase de checo un viernes por la noche. Esa sangre andaluza… se está convirtiendo en horchata? Demasiados años ya en medovníkland o qué? Además, en el sarao podías haber aprendido a contar, método natural y todo mucho más folclórico (y gratis).
    Me gusta lo del árbol colaborativo, yo también quiero uno. Y quiero un amigo que le cuelge ralladores y cortapastas. Y gastrofechorías y de todo. Pero sobre todo el rallador colgante. Lo he dejado para el final, pero en realidad estaba deseando soltarlo desde el principio.
    Quiero un árbol, un pino, un abeto, una rama de olivo, una caña de bambú de Ikea, me da igual, pero con un rallador colgando.
    Y polvorones… de dónde sacas la manteca?? Olé Churro y manteca de cerdo, yo me mudo pero ya.

    • ¡Ay, Tuonela! ¿Y ahora por dónde empiezo yo a replicar a este comentario? Si es que tener lectores sin temor de teclado es un engorro.
      Había un mini-local en todo el centro de Brno, que se llamaba ChurrOlé, así del tirón (hay una entrada antigua sobre ello, de mi pasado remoto en esta república). En el mercado de navidad y el de semana santa, montaban un puesto en la plaza, pero el garito lo cerraron. Eso es algo muy de esta república, los locales aparecen por arte de magia, y desaparecen de igual forma. Si en Cardamomoland tenéis mercadillos, es cuestión de sugerirle a la señora que también monte uno allí. Todo se puede hablar y negociar, digo yo 🙂
      No, la sangre no se me está convirtiendo en té (aquí la horchata no la conocen, ni tienen interés… que lucha, que lucha). Lo de las razones para no asistir a tan magno y numérico acontecimiento, la de las clases de checo es la única que se puede contar … ¡y hasta aquí puedo leer! De todas formas, bien visto, saber contar la cuentaatrás no creo que me sea muy útil en la tienda, ¿no? Aunque, claro, también puedo contar hacia atrás las medovinas, empezando, es un poner, por cinco (pět).
      En realidad buscaba mini-varillas, pero no las encontré, y en la última tienda de marujas vi los mini-ralladores. Ya sabes, pon el árbol de cardamomo con sus ralladores, sus varillas, sus sartencitas… ¡aún te da tiempo!
      Aquí son muy cerdos. Perdón, comen mucho cerdo. Prácticamente, sólo cerdo. De todas sus formas, y todas sus partes. También la manteca (sadlo), que utilizan para cocinar. Todo muy ligero y sano. Lo más complicado es encontrar almendras buenas. Almendras hay, claro, muchas. Pero dejan algo que desear. No pasa nada, “en habiendo” está bien.

      • cardamomoland dijo:

        A ver si puedo contestarte en menos de 5 líneas… Hay mercadillos en Cardamomoland, así que si hay que hablar, se habla oye. Si hay churros de por medio, el esfuerzo vale la pena. // Yo quiero saber las otras razones (lo estabas esperando eh?) Medovinas… touché. // Me voy ya mismo a la madre patria, no me da tiempo, pero voy a ver si le cuelgo algo surrealista al de mi madre 😀 // Aquí también hay mucho cerdo, pero de mala calidad y caro y la grasa no sé dónde la echan. // Lo he conseguido??

  3. cardamomoland dijo:

    Vale… no -.-

    • Bueno, yo creo que medio lo has conseguido. A lo mejor en un chino encuentras mini-varillas 🙂 Los vietnamitas, que es lo que hay aquí, no llegan a tanta sofisticación. Las otras razones son laborales, que no sólo tiene uno vida disipada y disoluta. También vida laboral… aunque quien lo diría leyendo el blog 😛

  4. Ra dijo:

    Ahoj,
    que pena la distancia, pero Feliz Año Nuevo…
    Besinos, Ra

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