Nunca me ha gustado

Cartel

Había prometido hablar de La Película. Como a estas alturas ya saben todos los seguidores incondicionales (pocos) de este insigne blog, se trata del festival de cine español que organiza la embajada. Los recortes que asolan la madre patria se extienden allende sus fronteras, y también han llegado al festival: menos películas.

-Bonico, que empieza La Película – me dijo BridgetJones
-Ya lo sé
-Y ponen una película histórica
-Ya lo sé
-…
-Pero es que a mí Josefina Molina nunca me ha gustado

Yo quería ver “Las brujas de Zugarramurdi” pero era el mismo día en que el bambi me iba a deleitar con vinos y paté de chicharrones, y un desconocido Ángel Custodio velaría por mi integridad. Además, BridgetJones se iba a su pueblo aquel fin de semana, con lo cual ella no tenía muchas opciones para ver películas españolas en el cine. Así que acepté su propuesta y fuimos a ver “Esquilache”.

Esta vez las proyecciones eran todas en el mismo cine, no como otros años que han estado repartidas por varios de ellos. Todas las películas las daban en el Kino Scala, un cine construido en el esplendor comunista y que es de esos cines que intentan darle prestancia a las películas. No le faltan sus remates dorados y todo el local tiene cierto aire de teatro más que de cine. BridgetJones y yo hemos ido varias veces, menos que al Kino Art, pero alguna que otra. Tenía una peculiaridad, no sé si debida al rigor presupuestario de la época o a una cuestión técnica, irresoluble por aquellos tiempos: de pronto se cortaba la proyección, pantalla negra y sala de butacas oscura por un par de minutos, y vuelta a la proyección desde el punto en que estaba. Cambiaban el rollo de la película. Al parecer, solo había un proyector. Lamentablemente, el encanto de esta interrupción ya ha desaparecido. El cine ha cambiado de manos, y en lugar de pertenecer al ayuntamiento, ahora es parte de la Universidad Masaryk que lo ha renombrado como Cine Universitario Scala. Pues parece que han comprado otro proyector o han contratado a alguien más ágil, capaz de cambiar de rollo sin que se note.

El éxito de la película fue clamoroso: éramos como máximo 10 espectadores, repartidos por toda la sala. Si llegamos a estar todos juntos, parecería la viñeta de un tebeo. Nosotros, que somos muy sensatos, prudentes y previsores, llegamos al cine con antelación suficiente como para no tener que molestar a los demás espectadores una vez iniciada la película. Lo que no sabíamos es que íbamos a ser parte de un selecto y reducido grupo aunque algo intuyéramos cuando vimos que en el vestíbulo había más trabajadores que clientes, incluyendo entre éstos últimos a los de la cafetería.

Mientras esperábamos, sentados en nuestras butacas de terciopelo rojo, que la película diera comienzo, manteníamos ella y yo una conversación de lo más intelectual, basada en la comida del día siguiente. Ella no podía acompañarme para comer, así que yo tenía que buscarme la vida. “Le diré al bambi del edificio de al lado que venga conmigo, dice que el menú del restaurante del Kometa HC está muy bien”. “¿Qué bambi es ese?” me preguntó ella. “Uno, que lo conozco de uno de esos programas de mariquitas para el móvil. Pero no sé si fiarme de él porque dice que la comida del IQ está muy bien”. Un par de filas delante de nosotros había un señor sentado, solo, que de vez en cuando nos miraba. Y empezó la película. “Qué horror de película, qué pesada” se quejaba BridgetJones de vez en cuando. “sí, a mí es que Josefina Molina no me ha gustado nunca” replicaba yo a cada una de sus quejas. Y por fin terminó la película.

-¿Qué os ha parecido la película? – nos preguntó el señor de dos filas más allá cuando ya nos habíamos levantado de las butacas y teníamos debidamente puestos el abrigo, el gorro y la bufanda. Español.
-Pues no ha estado mal – dijo BridgetJones, mintiendo descaradamente.
-Hombre, pues… el objetivo de este tipo de películas es despertar la curiosidad sobre el momento histórico, que es muy interesante. Todos hemos estudiado en las clases de historia “el motín de Esquilache” – dije yo, pretendiendo darme un aura de intelectualidad y borrar el concepto que aquel caballero tuviera de mí tras haber oído y entendido a la perfección la conversación previa a la película.
-Ya, a mí me ha gustado mucho – dijo el caballero mirándome con cara circunspecta-. Mañana ponen una película que también me gustaría ver, pero no puedo venir.
-¿Es que vives lejos? – le pregunté
-Sí, en Alicante
-¡Ah! – no había manera de enderezar el entuerto

Bueno, que a mí Josefina Molina nunca me ha gustado.

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2 respuestas a Nunca me ha gustado

  1. Paula dijo:

    Yo ya te dije que de cine no soy mucho, aunque no sé si una sala con 10 personas es un cine o un grupito de loquesea anónimos.

    El IQ se ve algo impersonal, pero no parece tan horrible, ¿no? ¿Qué dan? Porque tampoco es que la ensalada de la foto del kometa parezca mucho más guay que la de un VIPS.

    Total, que no, no sabía quién es Josefina Molina, yo también he tenido que ir a la Wiki, como tú con los quesos ahumados no checos. Y no, de es lista de cine y televisión que da la pedia, no he visto nada de nada de nada, o si lo he hecho, mi mente lo ha olvidado.

    PD: Butacas de terciopelo, ¿será por eso que no me va mucho el cine?
    PPD: No, no, espera, eso no, que mi sofá no es de terciopelo y también me cuesta aguanta una película entera del tirón.
    PPPD: Las fotos de la tarta de matcha, con el fondo negro y toda la parafernalia, las hice yo. Oféndeme que se las atribuyas al taster. Tanto que he venido a buscarte a tu casa para pasártelo por los morros en lugar de esperarte en la mía.
    PPPPD: Sin venir a cuento, yo es que soy petarda a tope, no tengo Facebook personal, solo del bloj, muy guay, ¿sabes? Yo de mi vida privada…

    • Sí, estábamos en familia. Totalmente. E imagino que todos allí estarían para practicar su español aprendido Dios sabe cómo.
      El IQ es terrible. Aunque los hay peores. Su menú se compone de comida checa, pizza, pasta y grill. Lo que pasa es comer todos los días salsas de sobre, y patatas fritas congeladas no es plan si uno ama su salud 🙂 Antes alternábamos la cocina BridgetJones y yo, pero nos cerraron el lugar donde comíamos en mi edificio. Hasta que no haga buen tiempo de nuevo, nos tenemos que conformar con los restaurantes de alrededor.
      Yo, de mi vida privada, ya ves… ¡un blog!

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