Españoles en Nitra

No sabemos qué hay en ese edificio, pero es muy bonito

No sabemos qué hay en ese edificio, pero es muy bonito

Además de la cerveza local, un hombre de leyenda

Además de la cerveza local, un hombre de leyenda

Detalle de la columna frente al castillo

Detalle de la columna frente al castillo

La cima del Monte Calvario

La cima del Monte Calvario

Subida al Monte Calvario, con sus estaciones de penitencia

Subida al Monte Calvario, con sus estaciones de penitencia

“Pues no, el sevillano no es” dije yo cuando el guitarrista salió al escenario. Unas horas antes, le había llegado el turno de recibir nuestra visita a la sinagoga. Al acercarnos a ella, en la esquina, un hombre hacía fotos con el móvil y le hablaba a una mujer con un acento marcadamente sevillano. También los vimos nada más entrar en el restaurante en el que comimos, por lo que elegimos una mesa lo más retirada posible de ellos para poder decir nuestros disparates sin que nadie se asombrara de la profundidad de nuestras conversaciones. Estábamos en Nitra, e íbamos a asistir a un concierto de guitarra flamenca en la sinagoga. ¿Y qué hacíamos allí BridgetJones y yo? ¿Acaso el fervor cultural nos hizo recorrer 300 km para asistir al primer concierto flamenco de mi vida? No exactamente. Nitra es la patria chica de BridgetJones y fuimos aquel fin de semana a recoger su coche. Un Ibiza, Curro para los amigos. Gris metalizado, muy serio y formal. Y coincidió que se celebraba un ciclo de conciertos de guitarra, correspondiendo al sábado el de guitarra flamenca. Al toque, Pedro Sierro; al cante y al baile, Juana La Tobala.

Yo llegué el sábado por la mañana en tren desde Brno, con transbordo en Bratislava. BridgetJones ya estaba allí, así que fue a recogerme a la estación de Šaľa con Curro, su cuñado y su sobrino. Yo apunto estuve de apearme del tren en la estación anterior, Galanta, porque ya era la hora prevista de llegada del tren y en el billete ponía algo sobre Galanta. Puse un pie en el primer escalón e hice un recorrido visual por aquella desolada estación. “No, esta no es. Debe ser la próxima” pensé con sensatez a la vez que retiraba el pie del escalón. La compañía de trenes eslovaca tiene la deferencia de incluir el inglés entre los mensajes de megafonía, pero tal vez por aquello de no molestar en exceso a los pasajeros, a un volumen tan escaso que es inaudible. Al menos en el pasillo que es donde yo iba. Sí, mucho Kindle para amenizar el viaje, pero el tren iba tan lleno que me tocó hacer todo el trayecto de pie en el pasillo.

BridgetJones no es exactamente de Nitra, sino de un pueblo pequeño de los alrededores, llamado Jarok, al que no le falta su iglesia de torre alta y puntiaguda. “Uy, Bratislavské rožky” (*) dije yo en cuanto entré en la cocina de FuturaSuegra y vi la bandeja sobre la mesa. “Yo los hice una vez, pero no me salieron como estos” añadí. “Cuando hayas hecho miles, te saldrán como los de mi madre” dijo BridgetJones mientras metía media docena en una bolsa como reserva energética para el día de turismo en Nitra.

Es evidente, no en vano ella es natural de la zona, que BridgetJones se conoce Nitra como la palma de su mano, aunque lleve ya años viviendo fuera y la ciudad haya cambiado durante ese tiempo. A mejor, según sostiene ella. Lo que no ha cambiado es el corazón de la ciudad, ni sus lugares emblemáticos la mayoría de ellos restaurados recientemente. A pesar de que llevaba una guía de excepción, me había descargado el folleto turístico correspondiente. Sí, nos hemos modernizado y lejanos quedan aquellos tiempos en los que nos plantábamos en el sitio que fuera sin saber qué nos íbamos a encontrar. Ahora vamos con tableta y con smartphone. Adaptarse o morir. Pero hay que reconocer que como un mapa y un folleto de papel no hay nada; la pantalla de la tableta no se ve bien a la luz del día.

“Bonico, ¿vamos a ver también las mazmorras o solo el patio y la catedral?” me preguntó BridgetJones asomada a la puerta de la taquilla del castillo mientras yo esperaba fuera debajo del arco de entrada. Al mismo tiempo, un grupo de jóvenes españoles salía y una de las chicas se quedó mirando fijamente a BridgetJones, a la vez que yo le decía a la chica “¿qué?” con una sonrisa y una e muy larga. Pero la chica se limitó a mantener la sonrisa y mirar sorprendida a BridgetJones. “¿Qué le pasa a esa muchacha?” me preguntó. “Son españoles y ella se habrá extrañado de que nosotros lo hablemos” contesté. El castillo y la catedral, barroca ella, son un mismo conjunto. Ya sabemos: el poder civil y religioso siempre han ido de la mano. De la catedral me llamó la atención su planta. La entrada principal, y única, en realidad está en un lateral de la nave principal, y única. En un extremo el órgano, en el otro el altar y en medio la entrada.

Y así, entre visitas al castillo, la catedral, la compra del gorro que no llevaba y ya hacía falta, llegó la hora del concierto. Puede parecer un poco raro que un concierto de flamenco se haga en una sinagoga. Lo es. La sinagoga de Nitra fue diseñada por el mismo arquitecto que diseñó la de Budapest cuando, obviamente, había una gran comunidad judía en la zona. Parece más una iglesia católica que una sinagoga, si no fuera por los símbolos judíos. El aforo estaba completo y compuesto principalmente por personas de mediana edad. Detrás de nosotros, tres mujeres: una eslovaca que hablaba español (y no era BridgetJones), una española con acento del norte y una tercera que no dijo esta boca es mía así que no sabría decir de donde era. En primera fila, el embajador de España y su señora esposa. El acontecimiento era de postín. Y sí, lo sé. Tiene delito que yo, originario de la zona flamenca de España, vaya al primer concierto flamenco de mi vida en Nitra. No tengo perdón de Dios, pero la vida es así de cruel ¡qué le vamos a hacer!

Nitra es una ciudad que bien merece una visita, haya concierto de guitarra flamenca o no. Pero si hay algo que me sorprendió fue la colina del Calvario. “¿Y sin escalones ni nada?” protesté yo cuando ante mí estaba la colina verde con las estaciones de penitencia en ascenso hasta la cima de la colina. “Pues sí, es una penitencia”. Como se ve en la foto, cada estación de penitencia es una caseta, y en su interior la representación de la correspondiente estación. En la cima, el calvario propiamente dicho y unas vistas magníficas de la ciudad, alrededores y el monte Zobor.


(*)También hice las fotos, pero no me salieron presentables. Prometo volver a hacerlos en un futuro cercano, ahora que ya van pegando “cosas ligeritas”

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3 respuestas a Españoles en Nitra

  1. Paula dijo:

    Oh, Nitra, es un buen nombre. Seguramente te hiciste amijo de ella por eso. Aunque luego descubrieras que no era exactamente de Nitra.
    Qué chulo lo de la subida al Monte, me encantan esas caminatas. El taster las odia un poco y va pidiendo safety car todo el rato (bueno, su mejor disimulo es parar a hacer fotos, tengo más fotos subiendo montes y cuestas que en cualquier otro paraje que se pueda uno imaginar).

    Veo que ya se te han hecho todas las presentaciones formales posibles con su familia eh, esto ya es una relación de verdad, y no solo una personaja del blog, ¡¡habrá que felicitarla!!

    Sobre todo porque siga conociendo su ciudad, que yo, cuando voy a Santander, recuerdo nombres de calles, pero no donde estaban; se me olvidan nombres de bares, que siguen abiertos; me acerco a otros locales, para encontrar que ahí ya no hay nada, o hay otra cosa que no me interesa…

    Un besito!!!!!!!!!

    PD: ¿¿“Uy, Bratislavské rožky” es algo así como “Coño, Bratislava rules”??
    PPD: Gris metalizado era el fallecido Ibiza que el taster conservó durante años, mientras se negaba a incinerarlo.
    PPPD: Sí, sí, luego he visto que son más bien unos cuernos.
    PPPPD: ¿Qué es acento del Norte? ¿En serio no sabes distinguir norte-gallego, norte-asturiano, norte-cántabro y norte-vasco? ¿¿De verdad no tienes eggs de mojarte??
    PPPPPPPPPPPPPPPD: La próxima excursión hazla a Cardamomoland, yo creo que necesitan que vayamos a rescatarla de las garras de los malos y devolverla a casa. A su casa cardamomolanera digo, no hablo de repatriarla, que aquí ya somos muchos.

    • Pues sí, estoy en la familia del todo. Ya conocí a la madre, ahora he conocido a la hermana, el cuñado, los sobrinos… sólo me falta el hermano. Esto ya parece que va siendo algo formal, en serio de verdad.
      P.D.: sí, los Bratislovske rozky son cuernecitos, muy buenos por cierto. FuturaSuegra los hizo rellenos de semillas de amapola. La vez que yo los hice, que me salieron decentes, fue rellenos de nueces.
      P.P.D.: ¿Que no me mojo? Del norte porque no eran taaaan del norte. De León, Burgos, Ávila… por ahí.
      P.P.P.D.: Algunos dirán que no es norte, que es centro. Pero no me importa.
      P.P.P.P.D.: Sólo voy a Cardamomoland si hay cita previa con el jamonero rubio y espigado 🙂

      • Paula dijo:

        Oh, Dios, misojos. Eso no es norte, es centro, meseta y secano.

        PD: Con todos mis respetos.
        PPD: Que yo no tengo la culpa de que el nortenorte mole mucho más.

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