La caja debajo del brazo (bramborák)

De todas las cosas que a PocoYo le sorprenden de esta república, hay una que ataca directamente al estómago. El pobre se deja aconsejar por mí en esto de pedir en los restaurantes. Supongo que en parte por confianza, en parte por pereza y en mayor parte porque no entiende las cartas. Yo tampoco, pero a base de probar y errar se va aprendiendo. ¡Cosas de los métodos científicos! No recuerdo si otras veces que ha venido ha probado esta comida, pero si lo ha hecho ni él lo recuerda ni yo tampoco. El caso es que el día que llegó también cenamos, buena costumbre esa de cenar todos los días, evidentemente a hora checa, no española aunque él aún no hubiera adaptado su horario. “¿Vamos a uno del barrio que es baratito, la comida está bien y en cantidad?” dije yo. Pues allí nos plantamos. La terraza estaba abierta, pero llena. Una lástima, con la buena noche que hacía (ya no ha vuelto ha haber noches buenas). Y llegó el momento de enfrentarse a una carta completamente en checo, aunque esta tiene fotos… una gran ayuda.
Junto a la correspondiente cerveza, yo necesito mi dosis diaria, pedimos bramborák de pollo (Kuřecí směs na bramboráku). Uno de los últimos días que cenamos fuera, también pidió esa suculenta comida. Pero era tanto, que no fue capaz de comérsela entera. “Di que te la pongan para llevar” “¿Sí?” “Sí, aquí no es tan raro llevarte la comida que no has terminado en los restaurantes. Mira aquel, tiene una caja” Pues nada, pidió que el filete que no se comió se lo prepararan para llevar. ¡Y tan contento que iba él con su cajita debajo del brazo!
¿Y que es eso del bramborák? Pues es algo así como un rebozado. En realidad, es una masa con la que se hace una especie de tortillas (como las de los camarones pero sin camarones ni nada) y que se come de guarnición. Esa masa, de patata y harina, también se usa para “empanar” un filete. Nosotros empanamos lo que sea con sucesivas capas de harina, huevo y pan rallado. En esta república no son tan rebuscados: en una sola masa va todo. Pues eso, se “empana” y se fríe.
Cuando leáis la receta, comprobaréis que es muy parecida a la masa de los pirohy y también a la del halusky que ya probaremos en otra ocasión. Ya decía que es un básico.

Ingredientes:

● 1 kg de patatas (500 gramos)

● 150 ml de leche (100 ml)

● 200 gramos de harina (100 gramos)

● 3 huevos (1 huevo, porque no se pueden partir por la mitad)

● 6 dientes de ajo (2 dientes de ajo)

● Sal

● Mejorana (no tenía, así que usé un poco de orégano)

● Pimienta molida

● Unos granos de comino

Entre paréntesis las cantidades que yo utilicé, porque 1 kg de patatas me parecía muchísimo. De todas formas se trata de conseguir una masa de la consistencia de la masa de croquetas (si vamos a rebozar) o algo más líquida si vamos a hacer tortillitas.

Preparación

Pelar las patatas, y con cuidado de no quedarse sin yemas de los dedos, rallarlas finamente. No vale hacerlo en la batidora o thermomix, no queda igual. Al mismo tiempo calentar un poco la leche (de esta forma, según dice la receta, las patatas no se oxidan). Majar los dientes de ajo y el comino en un mortero con un poco de sal para que los granos no invadan toda la cocina. Mezclar todos los ingredientes hasta conseguir una pasta como decía antes.

En abundante aceite caliente, freir un poco de masa para hacer las tortillitas de camarones fantasma. Por supuesto, se le puede añadir cualquier cosa que tengamos en el frigorífico y que no sepamos qué hacer con ella.

Para rebozar el filete de pollo o lo que se nos antoje, la masa tiene que estar más espesa, así que añadimos más harina. Y con maña y paciencia, rebozamos el filete y a freir en abundante aceite. El filete crudo, que ya se cocina al freirlo. Yo no lo creía, pero es verdad, se hace con el calorcito del aceite. Por cierto, el aceite caliente pero sin pasarse, para que coja color pero también se haga por dentro.

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4 respuestas a La caja debajo del brazo (bramborák)

  1. Anonimo dijo:

    ¿Por qué no pones un restaurante con comida a domicilio? Eso si, ingeniatelas como puedas, pero tienes que poner servicio a domicilio, y por supuesto entrega en España también; con cajita y todo. JEJJEJE.
    Hay detalles de esa república que me sorprenden gratamente. Pero como tu bien dices ( por lo de que no hay una cocina checa realmente) … yo creo que la bramborak tampoco es checa del todo.

    POCOYO

    • Ni está, ni se le espera dijo:

      Bueno, sería cuestión de aprender a envasar la comida en “atmósfera protectora” como las pizzas frescas y las bolsas de ensalada. Otra cosa para investigar.
      En esta república realmente no hay nada genuino, sobre todo porque no siempre ha sido un país como tal, sino parte de diferentes imperios centroeuropeos. Durante el imperio austro-húngaro incluso estaba prohibida la lengua; algo comprensible… el alemán es más fácil jejeje

    • PanUcitel dijo:

      ,,no hay una cocina checa realmente,, ????? y cual es entonces – eslovaca, ucrainiana o es Bramborák espanol? no lo creo..!!!!

      • Bueno, querido PanUcitel, lo podría decir de una forma más diplomática y mucho más larga: “La cocina tradicional checa, como todas las cocinas tradicionales, se basa en los productos que da la tierra, empleando para un mismo producto diferentes preparaciones. Sin embargo, la cocina de esta república se ha visto tan influenciada por la cocina de las regiones aledañas, que las características propias se han diluído y tan sólo podemos disfrutar de escasas preparciones propiamente checas, como los knedliky.” Es más corto y más fácil de comprender “la cocina checa no existe”. 🙂

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